Alumna de Derecho de la UAH es la concejala más joven del país

Alejandra Quevedo Díaz, tiene 22 años y es estudiante de 4° año de Derecho en la Universidad Alberto Hurtado. Fue elegida concejala por la comuna de Ñuñoa en las elecciones municipales del 28 de octubre pasado, obteniendo la tercera mayoría entre los candidatos y convirtiéndose en la concejala más joven del país.

29 Noviembre, 2012

La política no es algo nuevo para ella. Ingresó al partido Socialista a los 14 años y ha sido Vicepresidenta del Regional Metropolitano y Secretaria Nacional Secundaria. Actualmente se desempeña como Vicepresidenta Nacional de la Juventud Socialista y está a pocos días de asumir como concejala en la comuna de Ñuñoa, el próximo 6 de diciembre.

Nunca pensó en ser concejala hasta que sus compañeros de partido le propusieron la idea a fines del año pasado y desde entonces dedicó gran parte de su tiempo a desarrollar su campaña. Aunque no estaba en sus planes consideró que desde la concejalía podría aportar aún más al trabajo que ya realiza en diversas poblaciones de Ñuñoa.

Espera cumplir su rol en la municipalidad con el mismo entusiasmo y responsabilidad que puso en su campaña y en sus estudios. “Yo creo que lo más difícil ya pasó que fue la campaña. Desde enero que estoy en campaña, prácticamente un año y tomé 6 ramos. No congelé ni nada. El primer semestre pasé todos los ramos y este semestre me presento con 5 en todos, así que no tengo miedo de echarme ningún ramo. Me ha ido  súper bien, los profesores han sido bien comprensivos conmigo, pero nunca he faltado a una prueba e hice todos los trabajos que correspondían”, señala resumiendo este intenso período.

Atribuye su triunfo en las urnas a una intensa campaña en terreno. Aceptó ser candidata en noviembre de 2011 y ya en enero de este año comenzó a hacer puerta a puerta con su grupo, compuesto por 7 compañeros, todos igual de jóvenes que ella, entre los que se cuenta su pololo, también estudiante de Derecho en la UAH. “Recorrimos toda la comuna. No era un volanteo, era un puerta a puerta. Conversar con los vecinos, saber cuáles eran sus necesidades, que me conocieran. Yo creo que ésa fue la clave del éxito. Que ellos vieran que uno es de carne y hueso. A veces sólo ven las palomas, los carteles que hay en las calles, pero no conocen  a la gente. Yo creo que lo importante fue que me conocieran como soy”, señala.

Dirigió personalmente todos los aspectos de su campaña como el encargo de volantes a las imprentas y la administración de los pocos recursos con los que contaba. También recibió el incondicional apoyo de sus padres. Su mamá salía todos los días a las ferias, supermercados y plazas de la comuna y su papá se levantaba a las 7 de la mañana a repartir los carteles que por las noches debía guardar para que no los rompieran. “Yo creo que se sienten orgullosos porque yo no tengo apellido político, ni vengo de una familia conocida. Mi abuelito era socialista, pero no tuvo grandes cargos. A  pesar de todo, la gente confió en mí, sin ser una cara conocida” añade agradeciendo el respaldo familiar en este desafío.

Es crítica de la gestión del actual alcalde y admite que hubiese preferido integrar el concejo municipal liderado por su compañera de partido Maya Fernández, quien fue declarada como ganadora en una primera instancia y tras el recuento de votos fue superada por Pedro Sabat por una estrecha votación, ratificada hoy por el Tribunal Calificador de Elecciones. Sus principales objetivos son ser una buena fiscalizadora y desarrollar políticas orientadas a los jóvenes, fomentando actividades culturales y deportivas que los alejen de las drogas.

Paralelamente a su cargo en el municipio Alejandra continuará trabajando en un proyecto social que implementará un preuniversitario popular en las poblaciones de la comuna.

Este compromiso social que la llevó a la política también la impulsó en la elección de su futuro profesional. Eligió Derecho porque es una carrera que permite ayudar a la gente aunque admite que está un poco desacreditada. Para ella es un desafío demostrar lo contrario, “por eso también elegí la Universidad Alberto Hurtado porque es totalmente distinta a la de otras universidades. Yo soy católica y soy muy fan de los jesuitas y del Padre Hurtado.  Averigüé que la Universidad tiene un rol social que uno lo puede vivir en cada ramo que toma. Por ejemplo en Derecho laboral a mí se me haría muy difícil defender a una empresa,  porque en realidad no nos enseñan mucho eso, en realidad nos enseñan a  estar de lado de los trabajadores, a defender los derechos laborales de ellos, los derechos colectivos, la sindicalización. Eso se repite en todos los ramos, en Derecho Penal con los Derechos Humanos,  y sé que en otras universidades no las pasan así… Me siento súper contenta con la carrera, siempre quise estudiarla y creo que el enfoque que le da la UAH  hace que uno de verdad no salga sólo como un abogado más sino que salga de verdad a servir a la sociedad”.

Sobre su futuro, señala que no ve su cargo como concejala como un avance en su carrera política. Aunque no descarta futuras candidaturas a cargos públicos, dice que prefiere concentrarse en los desafíos que tiene actualmente, tanto en lo político como en terminar su carrera. “Lo que yo tengo ahora es la concejalía; tengo que trabajar y cumplir las expectativas y que les guste mi trabajo. A mí lo que más me importa es el trabajo social, independiente si uno lo hace desde la política o después como abogada, por ejemplo, en la Defensoría Penal Pública. Lo que a mí más me gusta es ayudar a las personas. No creo que esto sea un trampolín. Hay que desarrollar bien los trabajos y las cosas se dan solas”.