SERVICIOS UAH

12 de Julio 2016


“Es claro que el programa FONDECYT está pasando por una crisis que afecta a todos sus actores”

Para la investigadora, el debate actual sobre la crisis del Fondecyt es una una oportunidad para la transformación y mejoramiento del sistema de financiamiento de proyectos de investigación.

Lucero de Vivanco, Directora de Investigación y Publicaciones Universidad Alberto Hurtado

Lucero de Vivanco, Directora de Investigación y Publicaciones Universidad Alberto Hurtado

La Doctora en Literatura de la Universidad de Chile y Licenciada en Filología Hispánica Universidad Complutense de Madrid, Lucero de Vivanco, lidera el área de Investigación de la UAH. Desde su cargo y experiencia como investigadora analiza cómo la restricción de recursos públicos para financiar la investigación científica afecta a todas las instituciones de educación superior en Chile y a todos los campos del saber.

¿Qué se está discutiendo en torno a la investigación y al programa FONDECYT?

La discusión sobre la investigación en Chile, en particular sobre al programa FONDECYT, ya lleva al menos unos tres meses en los diversos medios de comunicación. Distintos actores han levantado la voz para poner sobre el tapete una serie de limitaciones, falencias y supuestos vicios del programa, pero también para defender sus objetivos, sus resultados y su forma de operar. En este sentido, investigadores/as, académicos/as y hasta los propios miembros de los Consejos Superiores de Ciencia y Desarrollo Tecnológico de FONDECYT se han manifestado respecto de asuntos que van desde una eventual ideologización en la asignación del financiamiento hasta la necesidad de invertir más contundentemente en investigación como vía de crecimiento y superación de las desigualdades. Otros temas igualmente relevantes son la baja productividad, la disminución de la inversión frente al número creciente de científicos (lo que hace que un gran número de proyectos de buen nivel queden sin financiamiento) y la contradicción de una política pública que invierte en formación de doctores pero que no asegura su absorción en el sistema, desactivando, por lo tanto, la continuidad de los procesos investigativos.

Es claro que el programa FONDECYT está pasando por una crisis que afecta a todos sus actores. Pero como toda crisis, ésta también abre una oportunidad para la transformación y de ahí el sentido que cobra el debate actual.

Aproximadamente ¿cuántos proyectos de la UAH postulan al año y cuál es la tasa de adjudicación?

En los últimos tres años, respecto del concurso FONDECYT Regular y considerando únicamente los proyectos en los que los/as investigadores/as responsables son académicos/as de planta de la UAH, hemos postulado un promedio de 19 proyectos anuales. Cuantitativamente hablando, este es un número menor comparado con otras universidades como la U. de Chile o la U. Católica. Pero es necesario tener presente que la UAH es una institución que ha optado por desarrollarse exclusivamente en las áreas de Humanidades, Ciencias Sociales y Educación.

La tasa de adjudicación promedio de la UAH para estos mismos concursos ha sido 55,6%. Teniendo en cuenta que la tasa de adjudicación promedio de FONDECYT (que incluye todas las universidades de Chile) para los últimos tres años es de 37,6%, se puede decir que la UAH destaca por la calidad de los proyectos que presenta, lo que le permite tener una tasa de adjudicación sobre el promedio nacional.

¿La restricción de recursos ha afectado a los proyectos presentados por la UAH?

La restricción de recursos del programa FONDECYT afecta a todas las instituciones de educación superior en Chile y a todos los campos del saber. Considerados individualmente, nosotros tenemos conocimiento de que buenos proyectos postulados por investigadores/as de la UAH, aún habiendo sido muy bien evaluados por el programa, han quedado sin financiamiento.

¿Hay una menor adjudicación de proyectos de parte de la UAH?

Todos los años los resultados globales de la institución son distintos, entre otras razones, porque los/as investigadores/as que postulan tienen, por ejemplo, mayor o menor experiencia, o porque hay áreas que son más competitivas unos años que otros. En ese sentido, las tasas de adjudicación varían año a año, se podría decir, de manera “natural”. Sin embargo, de sostenerse la tendencia creciente de proyectos postulados (tanto de la UAH como del resto de las instituciones), en paralelo a un crecimiento mucho menor de los recursos económicos disponibles en FONDECYT, cabría esperar una caída de las tasas de adjudicación. Pero la crisis del sistema es relativamente reciente y hay que observarla en un lapso de tiempo mayor para poder hacer análisis conclusivos.

¿Cómo enfrenta la UAH la restricción de recursos del Fondecyt?

Estamos desplegando una estrategia de apoyo a la postulación más sofisticada de la que teníamos hasta el año pasado. Esto quiere decir que los proyectos de nuestros/as investigadores/as reciben una retroalimentación mayor, tanto de pares como de la propia Dirección de Investigación y Publicaciones (DIP), durante el proceso de formulación y postulación de sus proyectos. Con esto esperamos, mientras exista esta restricción, mantener nuestras tasas de adjudicación, lo que implicaría una mejora relativa de la UAH respecto de las otras instituciones, dada la tendencia decreciente generalizada de dichas tasas.

¿Por qué es importante aumentar los recursos disponibles?

FONDECYT es la fuente de financiamiento externo más importante que tienen los/as académicos/as para realizar investigación. Como Universidad compleja, la UAH entiende que la investigación permite hacer una contribución significativa a cada una de las disciplinas que cultiva; la investigación constituye un elemento esencial para una docencia de calidad y actualizada en sus propuestas; la investigación es un impulso para el desarrollo integral de las personas, así como también para el desarrollo económico y humano de las sociedades contemporáneas; y –como actividad crítica, reflexiva y propositiva– la investigación es el motor para las transformaciones sociales y culturales que Chile demanda y la Universidad persigue. Por todas estas razones, es imprescindible aumentar los recursos disponibles.

¿Cree que existe un sesgo que beneficia a las investigaciones ligadas a las así llamadas ciencias duras?

El programa FONDECYT se organiza en tres grandes áreas: Ciencias Naturales y Exactas, Tecnologías (mayormente ingenierías y salud) y Ciencias Sociales y Humanidades. Si miramos los promedios de los últimos tres años, Ciencias Naturales y Exactas ha obtenido el 44,2% del total recursos de FONDECYT, Tecnologías el 33,9% y Ciencias Sociales y Humanidades el 21,5%. En términos numéricos, entonces, sí hay un sesgo hacia las “ciencias duras”. Claro que esto se puede explicar porque sus proyectos son, en general, más caros que los proyectos de Ciencias Sociales y Humanidades.

Desde mi punto de vista, si bien este es un asunto que debemos tener en cuenta y resolver, no es el único problema que nos desafía como Universidad especializada en Humanidades, Ciencias Sociales y Educación. Por ejemplo, está el tema –muy cuestionado, por cierto– de la hegemonia de las ciencias duras a la hora de establecer criterios para evaluar la productividad científica en Ciencias Sociales y Humanidades. Es verdad que los grupos de estudio de FONDECYT en estas áreas vienen haciendo un esfuerzo sostenido para darle especificidad a estos criterios según las respectivas disciplinas. También es verdad –como consecuencia de lo anterior– que se han ido incluyendo o dando mayor peso a productos más propios de estas áreas, como el libro. Pero aún es un sistema que cuantifica más que cualifica y que tiene pocas herramientas para descubrir talentos, para reconocer resultados alternativos pero de alto impacto cultural, para valorar y promover la buena escritura, o para impulsar la imaginación divergente, colaborativa o de largo plazo.