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“No hay valores permanentes o esenciales que caractericen a una nación. Tampoco existe un carácter nacional”.

¿Qué es importante entender como identidad nacional? ¿Cuáles son los valores actuales que nos refuerzan como chilenos? ¿Existe realmente una definición estática de lo que es la chilenidad? ¿Tiene algún sentido preguntarnos cómo somos los chilenos?

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Jorge Larraín interiorSegún el profesor emérito de la Universidad Alberto Hurtado, Jorge Larraín Ibáñez, cuya contribución a la sociología ha sido a partir del análisis de los procesos identitarios, tanto en Chile como en América Latina, explica que las identidades nacionales cambian históricamente y no tienen una versión única. Ad portas de celebrar las Fiestas Patrias; Larraín nos aclara que “Tampoco existe un carácter nacional o una impronta psicológica compartida por todos los chilenos”. Aquí la conversación que aclara con fundamentos cada una de estas afirmaciones.

-¿Qué es importante entender como identidad nacional?
-Toda identidad nacional tiene al menos cuatro elementos esenciales. En primer lugar la identidad nacional expresa un sentimiento de unidad, lealtad recíproca y fraternidad entre los miembros de la nación. En segundo lugar, se manifiestan en una pluralidad de discursos que construyen una narrativa acerca de la nación, su origen y su destino. Mientras las identidades individuales normalmente tienen un sólo relato identitario más o menos integrado y solo cambian secuencialmente en el tiempo, las identidades nacionales normalmente poseen varios discursos identitarios que coexisten simultáneamente y que responden a la gran variedad de grupos, clases sociales, intereses y visiones del mundo que cohabitan en una nación. En cada época, alguno de esos relatos predomina en el favor popular. En tercer lugar, tanto los sentimientos de fraternidad como los discursos sobre el destino nacional se construyen en oposición a otros (otras naciones) que se suponen tienen modos de vida, valores, costumbres e ideas diferentes. En cuarto lugar, las identidades nacionales cambian históricamente y no tienen una versión única definitiva capaz de establecer exhaustivamente y para siempre lo que les es propio. No son algo estático o una especie de alma o esencia permanente. Aparecen nuevos relatos identitarios predominantes, se modifican los sentimientos de fraternidad, cambian los contenidos, se conciben nuevos proyectos de futuro sin por ello implicar una alienación o traición a una supuesta esencia profunda que las habría constituido desde siempre. No existen los rasgos identitarios nacionales esenciales que no cambian y subsisten eternamente a través de la historia, inalterados.

-¿Cuáles son los valores actuales que nos refuerzan como chilenos?-
-De los elementos anteriormente esbozados se deduce que no hay valores permanentes o esenciales que caractericen a una nación. Tampoco existe un carácter nacional o una impronta psicológica compartida por todos los chilenos. Lo que no significa que no existan en cada época de la historia algunos valores, modos de vida, de trabajo, de entretención que caracterizan a la sociedad. En algunos casos especiales, ciertos gustos, modos de vida o valores pueden ser de larga duración. Dentro de los muchos elementos que constituyen los contenidos de una identidad nacional en un determinado momento hay algunos que destacan por su mayor presencia o gravitación en el largo plazo. Tienen bastante estabilidad en el tiempo y de alguna manera han figurado con significaciones parecidas desde hace mucho tiempo. Son los rasgos de más larga duración y marcan predisposiciones, sentimientos, gustos y modos de hacer las cosas más estables. Otros son de más reciente aparición o su sentido ha ido cambiando y siendo reinterpretado en nuevos contextos históricos o sencillamente duran poco y desaparecen. Es posible tratar de identificar estos factores y explicar su origen histórico y su permanencia, siempre que nos abstengamos de transformarlos en esencias intocables e inamovibles. Por ejemplo, la religión católica es un rasgo de larga duración en Chile, pero igual cambia y con el paso del tiempo ha perdido parte de su importancia. Hasta hace poco los valores del mercado, el emprendimiento y el éxito económico eran predominantes en Chile. Hoy esos valores aparecen cuestionados, y empiezan a surgir otros que adquieren relevancia social: la transparencia, la participación, la solidaridad.

-¿Cómo se sostiene el sentirse chileno, frente a la visión global de ser ciudadanos del mundo?-
-Hay que afirmar, antes que nada, que frente a la globalización las identidades nacionales no están destinadas a desaparecer. Como dicen ciertos autores, lo global no reemplaza a lo local, sino que lo local opera dentro de la lógica de lo global. Aunque es posible detectar elementos culturales de las más variadas procedencias que tienden a romper con los límites nacionales y espacio-temporales y se van internacionalizando, esto no implica que la globalización vaya a significar una creciente homogenización cultural ni que la cultura vaya a ir progresivamente desterritorializándose. Puede que hoy exista un cierto espacio cultural electrónico sin un lugar geográfico preciso, pero las culturas locales y las identidades nacionales nunca perderán su importancia y lo global sólo puede actuar a través de ellas.

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