SERVICIOS UAH

24 de Junio 2016


“Las oportunidades de una persona no son las mismas si es de Mulchén o si es de Santiago”

Actualmente es parte de un estudio que analiza el terreno político del norte, la lucha del pueblo mapuche y el de la Patagonia que demandan modelos de desarrollo propios. Su interés en estos temas pasa primero porque es de Coyhaique y sabe lo que es vivir aislado y segundo, porque la formación UAH implica la mirada social y crítica de los territorios.

Rodrigo Aynol, estudiante de quinto año de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Alberto Hurtado.

Rodrigo Aynol, estudiante de quinto año de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Alberto Hurtado.

Rodrigo Aynol es estudiante de quinto año de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Alberto Hurtado. Realizó un intercambio estudiantil en la Pontificia Universidad Javeriana de Cali, Colombia, el segundo semestre del año 2015 gracias al apoyo de la Plataforma de Movilidad Estudiantil de la Alianza del Pacífico y ha trabajado durante casi toda su vida estudiantil en diversos estratos académicos: como ayudante en cátedras como Historia de América Latina II y Teoría de la Democracia, publicando en revistas especializadas y también investigando.

Actualmente es miembro del equipo del FONDECYT “Movimientos Regionalistas y Transformaciones políticas en Chile 2011-2016: entre la cooptación y el poder autónomo”, estudio que analiza el terreno político del norte, la lucha del pueblo mapuche y el de la Patagonia que demandan modelos de desarrollo propios.

Su interés en estos temas pasa primero porque es de Coyhaique y sabe lo que es vivir aislado y segundo, porque la formación UAH implica la mirada social y crítica de los territorios: “Nuestra formación mantiene la tradición académica del ILADES, tenemos un enfoque humanista con fuerte énfasis en América Latina, mientras que otras universidades son de áreas administrativas o con un mayor desarrollo en economía”.

En un campo laboral cada vez más exigente, piensa seguir especializándose con un Magíster, y como dice él: “ganar experiencia en alguna fundación o centro de investigación”. Rodrigo es un convencido que ser universitario es contribuir al rol público de un Chile social que demanda fuerza intelectual comprometida, valores que, en parte, hereda de la institución que eligió estudiar.

En esta conversación entrega su mirada crítica al valor del Proceso Constituyente -que en la Universidad Alberto Hurtado tomó fuerza con más de 500 personas participando- y profundiza en el alcance de la descentralización: la causa que ha determinado su futura dedicación profesional.

Coyhaique– Hiciste un intercambio estudiantil en la Pontificia Universidad Javeriana de Cali (Colombia). ¿Cómo fue experiencia?
– El intercambio estudiantil amplía el pensamiento crítico ante los problemas globales que enfrenta la sociedad de índole social, político, económico y medioambiental. Además nos da las herramientas para generar redes de contacto, en las cuales, se pueden tratar dichas problemáticas a nivel transnacional y en un sentido de cooperación y asistencia recíproca, entre pueblos Latinoamericanos.

-Como futuro cientista político ¿Cuál es tu postura de la participación ciudadana en el Proceso Constituyente?
-Los desafíos del Estado son responder a una ciudadanía que cada vez demanda mayores espacios de participación. Podemos constatar que desde el año 2010 la mayoría de las protestas en Chile, son por educación y por demandas territoriales de diverso tipo (mapuches, medioambientales, etc.). Entonces, surgen distintas apuestas que buscan la solución a dichas demandas (“en la medida de lo posible”). ¿Es suficiente? Lo cierto es que es un proceso que se hizo confuso, mal explicado y con escasa difusión (para la importancia que tiene dicho proceso). Se hace imprescindible instruir a la población en educación cívica (que no existe desde el año 1997), para asimilar la importancia de la democracia y potenciar la socialización de los ciudadanos en su rol mismo.

-¿Crees que los cabildos son instancias para posicionar temas como la regionalización?
-La constitución no es el único espacio en el que las personas desean participar, así lo ha demostrado los diversos movimientos regionalistas.

-¿Por qué es importante que en nuestro país se rompa con la idea de Santiago es Chile?
– Este modelo centralizado no sólo es excluyente, sino que genera lo que se conoce como “desigualdad territorial”, pues, Chile mantiene un aceptable crecimiento económico (a nivel macro), pero en su contraste es el país más desigual de la OCDE, lo que se traduce en que las oportunidades de una persona no son las mismas si es de Mulchén a que si es de Santiago. Chile es el único país de América del Sur que no elige a sus autoridades regionales (intendente y gobernador designado), por lo que el desafío del Estado también debe ser la descentralización (política, administrativa y fiscal).

-Cuéntanos de tu participación en la investigación Fondecyt “Movimientos Regionalistas y Transformaciones políticas en Chile 2011-2016: entre la cooptación y el poder autónomo”?
-Es una investigación a cargo del profesor Esteban Valenzuela Van Treek, es mi tesis de pregrado y obviamente los lineamientos están estrechamente relacionados con el proceso de descentralización. Mi aporte es la politización del movimiento regional por Aysén y la política energética del gobierno en dicho territorio. En este punto es donde se problematiza la crítica situación ambiental por la que pasa la capital regional, Coyhaique. Soy coyhaiquino, por ello mi motivación en trabajar estos temas, conozco la realidad de vivir “aislado” del resto del país.