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Haitianos reciben diploma del curso de español en la UAH

Alejandra Morales, Directora de la carrera de Educación Básica de la Facultad de Educación de la UAH, quien se la jugó por este programa, y lo coordinó como un electivo de formación general teológico de la UAH, contó que en un principio los alumnos eran poco más de cien, pero al pasar los meses se fueron sumando y hoy se graduaron doscientos.

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andrea-espinoza-cuiEs sábado. Estación San Alberto Hurtado. Salida norte. La sombra y la brisa es un lujo en el paradero del bus I16 de General Velásquez. Los santiaguinos enfrentan el calor a punta de ropa holgada, agua y helados. Sin embargo, un par de jóvenes visten con camisa abotonada hasta el último ojal, más chaqueta y humita. El recorrido del bus los lleva hasta el Colegio San Alberto Hurtado de la población Los Nogales, donde recibirán un diploma por ser los graduados del curso de español y cultura chilena para haitianos-nivel elemental que impartió la Universidad Alberto Hurtado este 2016.   

Una vez en el colegio, se vivió la ceremonia de graduación que fue una fiesta con alumnos de la UAH,  coordinadores, y los graduados: en su mayoría, haitianos más una brasilera. La ceremonia empezó con los himnos nacionales de Haití y Chile.

Andrea Espinoza, psicóloga y encargada del Área Social del Centro Universitario Ignaciano (CUI) inició el acto señalando que frente a las declaraciones y juicios que, últimamente, se han escuchado sobre los inmigrantes, el CUI y la Universidad Alberto Hurtado rechazan toda manifestación de xenofobia: “Queremos que los hermanos haitianos sepan, que pensamos que la migración está en el adn del ser humano y por tanto, es un derecho humano”, comentó. Con este mensaje que sacó aplausos, se dio inicio a uno de los actos más solidarios entre universitarios chilenos con extranjeros.

La profesora Alejandra Morales, Directora de la carrera de Educación Básica de la Facultad de Educación de la U. Alberto Hurtado, manifestó que hay entender que la migración haitiana es sobrecalificada.  “Son mujeres y hombres de 15  a 38 años que llegaron a Chile, sin hablar español, pero manejando tres idiomas: francés, inglés y creole. Quieren seguir estudiando y trabajar en lo suyo, sin embargo, no se quejan que mientras tanto ejerzan como mano de obra no calificada.  Esa fuerza es muy enseñadora para nosotros”, cuenta.

diplomaMorales, quien se la jugó por este programa, y lo coordinó como un electivo de formación general teológico de la UAH, contó que en un principio los alumnos eran poco más de cien, pero al pasar los meses se fueron sumando y hoy se graduaron doscientos. Para ella, hablar mal de los inmigrantes es no saber el aporte que pueden entregar a nuestro país. “Ellos son un recurso y no sólo una mano de obra. Es necesario legislar, pero lo importante es vivir la experiencia que cuando nos mezclamos  hay un intercambio y un diálogo: en este curso nosotros le ofrecemos un idioma a los extranjeros, pero ellos nos cuentan una cantidad de historias increíbles”. Historias que se traspasaron a los alumnos de la UAH en su formación académica.

Andrea Eco alumna de cuarto año de Educación Básica de la Universidad Alberto Hurtado, cuenta que para ella este curso fue una profunda reflexión de la necesidad inalienable de aprender del otro y con el otro en un proceso humano: “Mirarse a los ojos para lograr entenderse ha sido una experiencia de aprendizaje tan bonita, que la repetiría varias veces más”, comenta.

Paz Oyarzún, también alumna de cuarto año de  Educación Básica de la Universidad Alberto Hurtado, reflexiona que estos adultos son personas que han venido a Chile escapando de una crisis política profunda que se vive en su país con separaciones familiares muy duras.

El estudiante de derecho de la UAH, Mauricio Jullian, destaca el tremendo desafío que es trabajar con inmigrantes. “Este grupo de haitianos ha viajado miles de kilómetros con la esperanza de mejorar las condiciones de vida de sus familias, y al llegar a nuestro país se encontraron con numerosas formas de abuso y desprotección. Muchos tienen títulos universitarios que no se les reconoce”, destaca.

Para el director del CUI, Juan Diego Galaz SJ, dada la experiencia de este programa social el próximo año debería continuar. Cabe aclarar que este curso es un resultado de una experiencia, que muestra sus frutos de la manera más vistosa, pero tiene historias muy pequeñas que la componen. “Lo que viene para delante es seguir confiando en la iniciativa, no desde la grandilocuencia sino desde los resúmenes de las pequeñas historias que la conforman”.

 

 

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