Autoridad de la UAH participó en diálogo interreligioso

Eduardo Silva S.J., Decano de la Facultad de Filosofía y Humanidades, abordó el tema de la fe en encuentro con Sheij Féisal Mórhell, doctor en teología islámica y Alejando Bloch, rabino de la comunidad Bnei Israel.

03 Diciembre, 2012

Establecer un diálogo reflexivo sobre la fe entre las tres grandes religiones monoteístas, fue el objetivo del Encuentro ¿Qué es la fe?, un diálogo entre católicos, judíos y musulmanes, en el que participó el Decano de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la UAH, Eduardo Silva S.J.

El encuentro, organizado por Teología UC  y realizado en el Salón de Honor de la Pontificia Universidad Católica de Chile, también contó con la presencia del Sheij Féisal Mórhell, doctor en teología islámica y Alejando Bloch, rabino de la comunidad Bnei Israel y del Seminario Rabínico Latinoamericano.

Durante su intervención Eduardo Silva S.J. repasó algunos aspectos sobre cómo obtenemos la fe, proponiendo que esta no es innata, si no que alguien nos la presenta. Y en base a esa presentación es como nosotros la tomamos. “La fe si no es libre, no es fe”, detalló Silva, quien acotó que la existencia de Dios no es real porque sea concebible, es concebible porque es real.

Por su parte Sheij Féisal Mórhell  enseño los pilares del Islam, entre los que se encuentran la creencia, la ley y la moral. Sobre la fe, él cree que no está separada de la razón: “No existe una fe ciega, siempre tiene que ser basada en un argumento, razonar la existencia de Dios”. Para el Islam, detalló, los 4 pilares de la fe son la paciencia, la certeza, la justicia y el esfuerzo.

“La fe no es un camino, si no un acto de abrir camino. Es el pasaje que el alma debe cavar incesantemente entre montañas de insensibilidad. No es un don ni un tesoro que podemos encontrar al azar”, comentó el rabino Alejando Bloch. Para él, “Así como no podemos pensar en el mundo sin la premisa de que existe el mundo, no podemos pensar en Dios sin la premisa de la realidad de Dios”.

Los tres expositores concluyeron que la humildad es la mejor herramienta para el diálogo interreligioso, por que tal como dice en Gaudium et Spes 28 “Quienes sienten u obran de modo distinto al nuestro, deben ser también objeto de nuestro respeto y amor. Cuánto más humana y caritativa sea nuestra comprensión íntima de su manera de sentir, mayor será la facilidad para establecer con ellos el diálogo”.