Estudio UAH revela que más de 12 mil chilenos viven en la calle

Según el Catastro Calle 2011, de esta cifra total 785 son menores de edad y más de 2.400 son adultos mayores que ya no pueden valerse por sí mismos.

06 Octubre, 2011

Costados de carreteras, casas abandonadas e inmediaciones de centros comerciales, son los principales sitios donde habitan los más de 785 niños y niñas que viven en la calle en nuestro país.

La información está contenida en el Catastro Calle 2011, realizado por el Observatorio Social de la Universidad Alberto Hurtado, y que señala que a nivel nacional son 12.423 las personas en situación de calle. De este total 84% son hombres y un 16% son mujeres.

Otro de los datos arrojados por el estudio es que el 20 por ciento de las personas que viven en las calles son adultos mayores que ya no pueden valerse por sí mismos.

Fernando Montes S.J. rector de la UAH, se refirió a estos resultados indicando que se debe hacer un cambio profundo de la realidad de los afectados. “No sólo cambiar la percepción, sino cambiar la realidad, que volver a la casa no sea una tragedia y eso supone un trabajo sumamente complejo, centrado en apoyar a instituciones y familias “, indicó.

A nivel nacional, la Región Metropolitana concentra la mayor cantidad de indigentes (5.772), equivalente al 46,5% del total nacional, le siguen Valparaíso con 999 (8,0%) y la Región del Biobío con 880 (7,1%).

El Catastro Calle 2011 cuyo objetivo principal es conocer dónde están las personas en situación de calle, en qué condiciones viven y cuáles son sus problemas, fue ejecutado en 220 comunas del país entre el 16 y 21 de agosto pasados.

El estudio solicitado por el Ministerio de Planificación, permitirá a la institución pública perfeccionar el diseño de las políticas y programas del Estado destinados a mejorar las condiciones de vida de estas personas. Además busca revertir factores personales y estructurales que configuran la situación de calle, tales como mejorar las condiciones de vida, alcanzar un umbral básico de bienestar, mitigar daños psicosociales, y motivar cambios en el mercado laboral y de la vivienda, entre otros.