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17 de enero 2018


Tecnopol: El gran censo de las violaciones a los Derechos Humanos.

La conferencia internacional de Tecnopol  se realizó en el Museo de la Memoria y Derechos Humanos los días 15, 16 y 17 de enero.

Por Carmen Sepúlveda

¿Qué pasa si olvido? Esta es la pregunta que rodea la explanada del  Museo de la Memoria y Derechos Humanos de Santiago de Chile que dio la bienvenida a expertos latinoamericanos en violencia política.

“Tecnologías Políticas de la memoria: una genealogía de los dispositivos de Registro y Denuncia de las violaciones a los Derechos Humanos por la dictadura Militar en Chile (1973-1990)”, (TECNOPOL), es una investigación financiada por Conicyt y el Fondo Newton que llegó a su final con la Conferencia Internacional “Registrando violencia política tecnologías, usos y efectos” que convocó a 34 propuestas de  12 países de tres continentes en Santiago.

La actividad de tres días presentó hipótesis de especialistas que reflexionaron sobre  los sistemas de registros de violaciones a los Derechos Humanos y las técnicas forenses y médicas que se utilizaron para conocer sobre los hechos que ocurrieron y cómo se inscribieron los datos y relatos de las víctimas  en diferentes países del mundo.

“En esta conferencia tenemos 34 especialistas de 12 países, expertos de las Ciencias Sociales y del mundo del arte. Todos trabajaron con las huellas del pasado y cómo las utilizamos en el presente”, señaló Hugo Rojas, académico de la Universidad Alberto Hurtado e investigador de Tecnopol.

Según Rojas, este tremendo trabajo se debe entender por la importancia que tiene comprobar ante los tribunales de justicia  los hechos ocurridos.  “Para condenar a los culpables y para que las nuevas generaciones conozcan en detalle lo sucedido, necesitamos evidencias”, aclaró el académico.

En ese sentido, en Chile los archivos y documentos de instituciones como la Vicaría de la Solidaridad o el Comité Pro Paz fueron clave porque dejó un volumen de documentación que hasta el día de hoy se está revisando y analizando, y para Chile son un tesoro que guía los juicios vigentes.

Oriana Bernasconi, socióloga e investigadora responsable del proyecto Tecnopol, detalló que han sido años de trabajo multidisciplinario que se convirtió en  “un aprendizaje”: “Como socióloga tuve que conversar con expertos de diversas disciplinas, por ejemplo con una colega lingüista, con Elizabeth Lira que es experta en violencia política, con expertos en Operación Cóndor y los colegas de Oxford”, señala.

Francisco Estévez, director del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos reconoció la complejidad de la conferencia: “Si uno mira los paneles estamos en un seminario de alta calidad por su  conocimiento del objeto estudiado que es la memoria”, señaló.

Eduardo Silva S.J., rector de la Universidad Alberto Hurtado relevó que los derechos humanos son materia natural de la existencia de la universidad jesuita que dirige. Vínculo que junto a la Universidad de Chile y a la Universidad Diego Portales le permite ser parte del directorio del Museo de la Memoria.  “¿Para qué sirve saber el pasado?  Cuando el pasado es traumático no basta con la memoria sino que entra en la cancha la justicia y el perdón, por eso esta investigación le hace bien a Chile”, sostuvo.

Elizabeth Lira, Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales 2017 y decana de la Facultad de Psicología de la Universidad Alberto Hurtado, señaló que los documentos y fotografías confirman una vez más que “lo relevante es que evitan la impunidad”.

Para Lira el propósito de poner en diálogo lo ocurrido y a quién le ocurrió es el desarrollo de la cultura de la paz y el derecho a la justicia y a la verdad.

En el programa de la conferencia destacaron las exposiciones de Jairo Rivas de Perú quien comparó quince registros oficiales elaborados en distintos continentes: “Los múltiples aportes de los registros oficiales de víctimas elaborados por entidades oficiales, pueden verse también como un aporte a la memoria histórica o como evidencia sobre la magnitud y el impacto de la violencia”.

Andrés Suárez del Centro Nacional de Memoria Histórica de Colombia expuso sobre la realidad del conflicto armado de 50 años con grupos como las AUC y las FARC. Su ponencia se centró en el registro institucional de toda esta movilización de las víctimas a partir de las dos instituciones estatales: la Unidad de Atención y Reparación Integral de las Víctimas y el Centro Nacional de Memoria Histórica y su Observatorio de Memoria y Conflicto. “Dos registros, dos verdades”, sentenció.

Adriana Villalón de Brasil, analizó el caso de España y el país Vasco incluyendo a la guerra civil, el franquismo,  la ETA  y la violencia policial estatal. Ella se preguntó ¿Qué es lo que se gestiona en estos procesos de identificación, calificación y reparación?

En tanto México fue representado por Camilo Ovalle de la Universidad Autónoma de México con las formas de registro de la desaparición  de personas en dos momentos del pasado reciente: la contrainsurgencia y la “guerra contra el narco”.

Desde Chile, Joel Espina del Programa de Reparación y Atención Integral de Salud presentó la Fotografía del Detenido Desaparecido  e identificación de restos óseos a través del ADN. “Son 19 entrevistas representado a familiares y a quienes entregaron restos óseos”, aclaró.

En las tecnologías audiovisuales, Ángeles Donoso de la  BMCC/ The City University of New York, EEUU analizó el rol de la fotografía en distintos ámbitos: revistas, documentales, murales, folletos, pancartas, etc. “El análisis contempla las fotografías de Luis Navarro en diciembre de 1979, que formaron parte de la evidencia forense en el caso Lonquén; los retratos de detenidos desaparecidos re-fotografiados y catalogados en la Vicaría y las imágenes censuradas que no aparecieron publicadas en revistas de oposición”.

A estas presentaciones se suman las de Vikki Bell, del Departamento de Sociología, del Goldsmiths College, Reino Unido con su exposición ¿Qué hacemos cuando documentamos el pasado violento? La socióloga recordó la primera parte de Tecnopol que fue la representación artística de miles de fichas sacadas de la Vicaría que finalmente se tradujeron en la obra de arte La Sábana de Nicolás Franco. “Es tan conmovedor en la obra detalles y los hechos. Desde ese lugar me pregunto sobre el trabajo de la imaginación que tiene la capacidad de transportar a diferentes momentos y lugares”.

Oriana Bernasconi  contó que, mientras la conferencia transcurrió en Santiago, la obra La Sábana de Nicolás Franco acaba de participar en la inauguración de la temporada del Museo de Arte Moderno de Chiloé. Luego de estar en el MAC de Quinta Normal en Santiago, empezó un circuito que incluyó  la Universidad  de La Frontera para celebrar los 20 años de la Escuela de Sociología y el MAC de  Valdivia. La obra estará en exhibición en Chiloé  hasta fin del mes de marzo.

Por último, Bernasconi reconoció que esta línea de investigación desarrollada en Tecnopol podría seguir porque se recopiló mucho material: “Las ganas están, por eso este año va a ser de postular a nuevos fondos y terminar el libro que reúnirá la investigación final”, sostuvo.