Memoria 2016

Palabras del Rector:

Hacer una Memoria es un acto de justicia con el pasado, pero también es una orientación respecto de los desafíos que tenemos en el futuro. Se trata de un ejercicio de memoria agradecida por los bienes recibidos. En estas páginas cumplimos con el deber de hacer visible los logros, reconociendo lo positivo y bondadoso del año, sin ocultar aquellos aspectos más deficientes que nos gustaría corregir. La mirada sobre el conjunto de lo vivido en un año nos impulsa a ser mejores y a fortalecer nuestra misión en una memoria colectiva, que sólo es posible con la colaboración de todos los que conformamos esta comunidad universitaria.

Al igual que en años anteriores, el 2016 fue un año desafiante y exigente tanto por demandas externas como internas. El año estuvo marcado por el debate en torno al Proyecto de Reforma de la Educación Superior. Parece que todos estamos de acuerdo en la necesidad de un marco regulatorio, en el fortalecimiento de la educación pública y en un financiamiento justo de los estudiantes y las instituciones. Los desacuerdos se disparan cuando intentamos especificar que significa cada uno de esos desafíos. Por un lado, la presión, los intereses y las diferencias entre los actores del mundo universitario y político, hicieron que el Proyecto no tuviera grandes avances. Por otro lado, el movimiento estudiantil siguió expresando su malestar con la impresión de que sus demandas –fin al lucro, al endeudamiento, al CAE, a la baja calidad– no eran suficientemente escuchadas. Algunas expresiones violentas de ese malestar pasaron los límites de la racionalidad y la convivencia. Lo padecimos como país y también en el seno de nuestra Universidad. Esperamos haber aprendido de la experiencia tanto para avanzar en un mejor proyecto de Reforma como para manifestar nuestras diferencias con diálogo y respeto.

La gratuidad para los primeros cinco deciles fue la única política que logró implementarse. En nuestra Universidad, más del 30% de la matrícula se vio beneficiada por este sistema. Sin embargo, la gratuidad universal buena en su finalidad, al aspirar a que nadie tenga que pagar sus estudios mientras los realiza, puede no ser buena si los medios para implementarla no son los adecuados. Puede desfinanciar al país, si pretende reemplazar todo el gasto privado actual por gasto público. Los profesionales que se benefician de ella, deben devolver lo que se les ha aportado para que otros también puedan estudiar gratis. Puede desfinanciar a las universidades que la adoptan. Las universidades de calidad que hemos adscrito a la política, sufrimos las consecuencias de un arancel regulado que nos perjudica financieramente y lesiona la calidad de nuestros proyectos. En estas páginas están recogidos muchos de los otros desafíos internos que hemos acometido durante el año. Desafíos de las facultades, de cada departamento, de cada carrera. Desafíos de las vicerrectorías, de las unidades centrales, de cada uno de los equipos de servicio. Algunos son amplios como la ejecución del PMI, la implementación en todo lo que hacemos de nuestro Proyecto Formativo y el Modelo Pedagógico o la renovación de autoridades y directivos. Otros tienen la precisión de la investigación que se realizó, el curso que se impartió, el seminario abierto que se organizó. Unos y otros enriquecen nuestra misión institucional que quiere mantener el rumbo, consolidar nuestros avances, hacer mejor y con más holgura lo que hacemos, estar a la altura de la acreditación con la que hemos sido reconocidos.

Somos una universidad Jesuita que nos invita a querer y buscar la excelencia en todo lo que hacemos: en la investigación y el cultivo de nuestras disciplinas, en la formación integral de personas y profesionales, en el servicio de nuestro país promoviendo la justicia. La Universidad Jesuita de Chile tiene peculiaridades respecto de otras de América Latina. Mientras en otros países hay universidades jesuitas que cultivan todas las disciplinas, nosotros en la UAH estamos concentrados en las humanidades, las ciencias sociales y la educación. Mientras varias son particulares pagadas y a ellas solo accede la elite, nosotros podemos confirmar que nuestra misión de ser inclusivos y recibir estudiantes de todos los sectores socioeconómicos es una realidad. Mientras muchas universidades se ocupan preferentemente de la docencia, nosotros además de la formación de pregrado, queremos ofrecer posgrados y doctorados y dedicarnos con seriedad a la investigación.

Queremos ser a plenitud lo que ya somos: una universidad que busca la excelencia en todas sus dimensiones, con su particular propuesta educativa y su decidido compromiso con el Chile que queremos.

Bienvenidos a Pensar.

 

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