Fuente: La Tercera
El Gobierno ha estrenado su puesta en escena en materia de seguridad con un comité en el norte del país y una visita a las obras en la frontera con Perú, que tiene al Ejército construyendo una zanja. El presidente Kast ha llamado a usar “la retroexcavadora para construir un Chile soberano” ya que la construcción de zanjas, hará de nuestro país, uno menos vulnerable a la inmigración “ilegal”. Esta idea no es nueva.
Los muros, barreras o zanjas han sido utilizados desde hace siglos para contener, separar o aislar comunidades. La muralla china, para mantener a los invasores de la actual Mongolia alejados; el emperador Adriano, para establecer distancia con las tribus del norte; más recientes, el muro en la frontera sur de Estados Unidos o la valla de Melilla que separa Marruecos de España.
Con estos antecedentes, cualquier persona podría pensar que los muros, barreras o zanjas, sirven. De lo contrario, ¿cómo podríamos explicar que se sigan construyendo desde los tiempos inmemoriales?
Lamentamos traer malas noticias: los muros, barreras y zanjas, no sirven para detener los flujos de movilidad humana. La evidencia en este sentido es abrumadora. Si bien, éstas pueden traer una reducción temporal de los flujos, los estudios en la materia confirman que no se trata de políticas efectivas para reducir la migración irregular. En cambio, suelen ser políticas integrales, con un abordaje sistémico y de cooperación internacional, las que permiten su reducción.
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