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6 de Junio 2016


El lucro no es el motor de todas las economías

Conversamos con el investigador y académico Juan Ignacio Latorre para conocer más sobre estas nuevas economías y diversas iniciativas para fomentarlas como el Diplomado Economía Social y Comercio Justo y el concurso de Tesis en Economía Social.

Juan Ignacio Latorre, Director del Centro de Ética y Reflexión Social

Normalmente en este tipo de organizaciones lo que está en primer lugar son las personas y el trabajo por sobre el capital y el lucro. Los fines de la empresa son propuestas con fines sociales, culturales, ambientales y también pueden ser económicos, pero no es lo más importante. Este tipo de economía no demoniza el lucro, pero no es su motor. No está prohibido, pero está limitado. Las ganancias se distribuyen bajo el criterio de equidad y de justicia entre los integrantes, trabajadores y con la comunidad.

Juan Ignacio Latorre es experto en el tema. Es Director del Centro de Ética y Reflexión Social Fernando Vives de la Universidad Alberto Hurtado, psicólogo, Doctorado © en Gestión Avanzada de Organizaciones y Economía Social, (Universidad de Mondragón, País Vasco) y tiene un posgrado en Economía Cooperativa del Instituto de Gobierno y Políticas Públicas de la Universidad Autónoma de Barcelona. Además es director del Diplomado en Economía Social y Comercio Justo de la UAH. Conversamos con el investigador y académico para conocer más de estas nuevas economías.

¿Existen exponentes de la economía social en Chile?

En Chile hay diversas entidades representativas de estas nuevas economías, pero falta visibilizar estas iniciativas. La que tiene más presencia es el cooperativismo. Las empresas cooperativas tienen una larga data en nuestro país. En Chile hay alrededor de 1.200 empresas formales registradas en el Departamento de Cooperativas del Ministerio de Economía en diversos ámbitos económicos: hay cooperativas agrícolas, de ahorro y crédito, de trabajadores, de consumo. El país vivió un auge del cooperativismo en el período de los años 60’ y 70’ a partir del proceso de Reforma Agraria, ya después en Dictadura hubo un retroceso y en democracia no ha habido políticas de fomento de este sector. De igual forma existen empresas grandes, medianas y pequeñas y en los últimos años se han creado diversos exponentes por iniciativa propia, sin impulso ni fondos del Estado.

Otra expresión que es más moderna son las empresas B. Es una tendencia que viene de Estados Unidos y llegó a Chile hace unos 4 años y ya hay más de 80 empresas B certificadas. Este tipo de empresas busca contribuir a solucionar algún problema social o ambiental. Son empresas y/o sociedades limitadas o anónimas tradicionales, pero que tiene como corazón del negocio solucionar un problema social o ambiental de la comunidad.

¿Hay algún ejemplo destacado de empresa B en el país?

Hay una paradigmática que ha ganado premios y ha instalado sucursales en otros países de Latinoamérica, se llama Triciclos y su foco es el reciclaje, la sustentabilidad y la educación ambiental. Es una de las primeras empresas b que se certificó en Chile. Ellos buscan reducir la basura que producimos, generar un cambio cultural, conciencia ecológica y el lucro está subordinado a ese propósito, eso es lo interesante de estas iniciativas.

Para que esto no sea marketing y se establezca como misión de las empresas, queda por escrito en sus estatutos, donde los dueños o socios se comprometen a cumplir ciertos estándares en la producción, en las relaciones laborales, en la relación con los proveedores, en la relación con la comunidad, etc. Son estándares más altos que lo que la ley pide, con la lógica del respeto y en el que el lucro queda subordinado a la contribución que se hace a la sociedad.

Otro ejemplo interesante es Britec una empresa que fabricaba colectores solares dentro del Centro Penitenciario Colina 1, aportando a la reinserción laboral de los internos y a la sustentabilidad. Ahora fabrican muebles
También hay consultoras cuyo foco es promover la sustentabilidad y el comercio justo, así como otras empresas de reforestación y educación ambiental. En la página web www.sistemab.org están todas las empresas B certificadas en Chile. Hay cerca de 80 empresas certificadas y unas 200 tramitando este reconocimiento.

¿Qué falta para potenciar estas nuevas economías?

En Chile estamos en pañales en relación a otros países de América Latina y de Europa. Falta financiamiento. Estas empresas tienen dificultades para acceder a los créditos o financiamiento de la banca tradicional por el riesgo o la baja rentabilidad. Se necesita acceso a recursos, pero también capacitación, investigación y desarrollo, acceso a mercados tanto nacionales como internacionales.

El Comercio Justo, que reúne a productores locales que exportan sus productos como artesanía y alimentos a mercados internacionales Fair Trade, es otra expresión de economía social en Chile. En este caso existe Prochile (dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores) que ayuda a que pequeños campesinos y artesanos para que entren con sus productos en estos mercados internacionales. Si uno compara los presupuestos que el Estado destina a apoyar a los grandes empresarios versus lo que destina a los pequeños productores son montos muy distintos.

Recién hace dos años el Ministerio de Economía creó la División de Asociatividad y Economía Social. En otros países hay subsecretarías y ministerios dedicados a estas economías porque hay sectores potentes de la economía en estos ámbitos como en Canadá, Francia, Italia, España, Alemania y los países nórdicos.

¿Por qué la UAH lidera en investigación y promoción de la Economía Social?

Tiene mucho sentido que una universidad como la nuestra, que promueve los valores de la equidad, justicia social, solidaridad y sustentabilidad impulse las nuevas economías que están en sintonía con estos valores y principios éticos. En otras universidades jesuitas de América Latina hay fuertes polos de desarrollo del tema como en UNISINOS (Porto Alegre, Brasil) y la Ibero (Puebla, México).

Más concretamente el Centro de Ética y Reflexión Social Fernando Vives SJ, tiene como una de sus líneas de trabajo fomentar la Economía Social a través de diversas instancias. Tenemos un OFG social (Curso de Formación General) que puede tomar cualquier estudiante de pregrado de cualquier carrera de la universidad, también tenemos el Diplomado Economía Social y Comercio Justo en versión presencial y virtual que tiene un foco más profesionalizante para personas que ya están en el mundo laboral, trabajando en empresas de este tipo o en el sector público. Hemos tenidos alumnos del Fosis, de BancoEstado, del SERNAM, de municipios, del mismo Ministerio de Economía, del mundo de las ONGs o fundaciones y público en general interesado en el tema. El diplomado presencial comienza el 8 de junio y se extiende hasta diciembre. La modalidad virtual es más breve y está dirigido a personas de regiones y también de otros países y se imparte de finales de julio a diciembre. Además, hago un curso sobre Economía Social en el Magíster Ética Social y Desarrollo de Cs. Políticas UAH, y constantemente estamos organizando foros y seminarios sobre el tema.

¿Cómo surgió la idea de hacer un concurso de Tesis sobre Economía social?

El concurso surgió de la División de Asociatividad y Economía Social del Ministerio de Economía para potenciar el tema de la economía social y generar conocimiento e investigaciones en esta área. El concurso está abierto a tesis aprobadas desde el 2014 al año 2016 tanto en pregrado como en postgrado de cualquier carrera, puede ser una tesis de derecho sobre la ley de cooperativas u otras normativas hasta un antropólogo que hizo un estudio de caso de una cooperativa indígena por ejemplo, o de un economista que analice el aporte al PIB de un determinado sector de la economía social, etc. El listado de temas va desde comercio justo, cooperativismo, empresas B, todos los detalles los pueden revisar en las bases del concurso.

Ya existían los referentes de los concursos de tesis en Pobreza y de Derechos Humanos, pero en el tema de Economía Social este concurso es inédito en Chile, y en cierto sentido, es un reconocimiento a lo que venimos haciendo ya que fuimos invitados por el Ministerio de Economía para lanzar en conjunto este certamen. Seguramente en futuras versiones se pueden sumar más universidades y hacer una convocatoria amplia.

Invito a los que estén desarrollando sus tesis en temas vinculados a la economía social a que postulen al concurso que estará abierto hasta noviembre de este año. Vamos a premiar las 5 mejores tesis, un primer lugar, un segundo lugar y 3 menciones honrosas. Ver más información y bases del concurso