Con el Aula Magna repleta, la Universidad Alberto Hurtado dio inicio a su Año Académico 2026 con una ceremonia que reunió a autoridades universitarias, representantes del mundo público, académicos y estudiantes, marcando el comienzo de un nuevo ciclo formativo en torno a una pregunta de fondo: cómo sostener la vida democrática en un contexto de transformaciones sociales.
Al abrir la jornada, el rector Cristián del Campo SJ invitó a situar el pensamiento como una tarea compartida frente a los desafíos actuales. “Para lograr que ese circuito que conduce al desapego no se siga reforzando, necesitamos pensar”, señaló, advirtiendo que “sin pensamiento corremos el riesgo de la desmesura”, especialmente en las respuestas que buscan abordar las tensiones sociales.
La conferencia inaugural estuvo a cargo de la académica Kathya Araujo, profesora titular de la Universidad de Santiago de Chile, quien centró su exposición en los factores que hoy tensionan la democracia. “Una de las preocupaciones actuales más relevantes es aquella relativa al destino de la democracia en el mundo”, afirmó al inicio de su intervención, situando el debate en un escenario marcado por el debilitamiento institucional y el avance de tendencias autoritarias.
Araujo planteó que, junto con el incumplimiento de promesas, existe un fenómeno menos visible pero igualmente relevante: el debilitamiento de los soportes morales y socioculturales que sostienen la democracia.
“La democracia no depende únicamente del cumplimiento relativo de sus promesas. Depende también de que sus principios resuenen con los valores, las costumbres y las dinámicas relacionales de una sociedad”, sostuvo.
En su análisis del caso chileno, identificó tres procesos que inciden en este escenario: 1) la individualización, 2) la reconfiguración de la autoridad y 3) las transformaciones en las moralidades sociales. “Los cambios en el lazo social pueden dejar de estar disponibles para sostener la democracia”, advirtió, planteando la necesidad de observar estas dinámicas desde una mirada sociológica.
Desde esta perspectiva, explicó que los cambios en el lazo social impactan directamente en la forma en que las personas se relacionan con las instituciones. “La democracia requiere ser sostenida. Necesita producir adhesión y legitimarse en las prácticas sociales”, indicó, subrayando que su funcionamiento no puede entenderse solo desde lo normativo.
Desde la comunidad estudiantil, la consejera académica de la Federación de Estudiantes UAH, Lengen Lütecke, recogió estas ideas y las situó en el presente político. “El inicio del año académico nos invita a reflexionar sobre el momento político que estamos viviendo. Rescato mucho lo que planteó Kathya, que la confianza se construye desde lo predecible, desde dar certezas a las personas”, señaló.
En esa línea, añadió que “la falta de claridad muchas veces debilita los vínculos”, por lo que avanzar hacia relaciones más coherentes es clave: “Si queremos democracias más fuertes, es necesario fortalecer los espacios colectivos y proyectar una convivencia más sólida”.
El vicerrector de Identidad y Vinculación, Cristóbal Madero, destacó la posibilidad de trasladar estas reflexiones al interior de la propia Universidad. “Son problemas que uno podría decir son macros, pero que al mismo tiempo podemos pensar en nuestra realidad universitaria”, planteó.
Hacia el final, la ceremonia de inauguración de año académico incluyó un diálogo sobre convivencia, autoridad y vida en común, en el que interactuó la invitada con el decano de la Facultad de Psicología, Álvaro Soto. Posteriormente, el rector Cristián del Campo SJ hizo entrega a la conferencista de una réplica de “Memoria Calcárea”, mural conmemorativo inaugurado en la Universidad Alberto Hurtado en 2023 para homenajear al Comité Pro Paz y a las víctimas de la dictadura en su 50.° aniversario.
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