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El retorno de José Miguel Burmeister a la Secretaría General de la UAH

El abogado retoma el cargo que desempeñó entre 2014 y 2020 con el objetivo de fortalecer el servicio jurídico, impulsar procesos institucionales ágiles y contribuir al gobierno universitario desde una lógica de escucha y colaboración.

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El lunes 16 de marzo asumió nuevamente como secretario general de la Universidad Alberto Hurtado. “Nuevamente”, porque ya ocupó ese cargo durante seis años entre 2014 y 2020. Regresa ahora después de otro ciclo profesional fuera de la Institución, en el que ejerció como director de Asuntos Jurídicos de la Pontificia Universidad Católica entre 2020 y 2025.

Abogado de la Universidad de Chile, con un postítulo en Economía y Finanzas de la misma casa de estudios y un Master of Laws (LL. M.) de la Universidad de Columbia, José Miguel Burmeister ha desarrollado una trayectoria profesional vinculada al derecho corporativo y al trabajo jurídico en instituciones complejas. En sus primeros años trabajó en la Dirección Económica de la Cancillería, participando en negociaciones de tratados de libre comercio con países asiáticos. Posteriormente se desempeñó en el estudio internacional Steptoe & Johnson en Washington D. C. y, ya en Chile, en el estudio Bofill, Mir & Álvarez, Jana.

Habla de este retorno con una metáfora que repite varias veces durante la conversación: volver a la casa: “Para mí volver a la Universidad Alberto Hurtado es un poco volver a la casa. Es un proyecto que conozco y que quiero muchísimo, que me hace mucho sentido en su existencia, en su pertinencia y en su aporte al país”.

El regreso ocurre, sin embargo, en un contexto distinto. Han pasado seis años desde su salida y —dice— tanto el país como la Universidad han cambiado, por eso insiste en algo que considera fundamental para iniciar esta etapa: escuchar.

“Procuro llegar con ojos despejados y abiertos a conocer la realidad de la Universidad hoy. Han pasado muchas cosas en estos años. No es el mismo lugar que hace seis años”.

Una universidad “a escala humana

En estos primeros días —se incorporó días antes de asumir de forma oficial— ha vuelto a recorrer el campus y a reencontrarse con personas que conocía desde antes. Dice que ha recibido muestras de afecto que le confirman algo que siempre valoró del proyecto institucional: “La Universidad Alberto Hurtado es una universidad a escala humana”, explica.

La idea no se refiere solo al tamaño. También tiene que ver con la forma en que se habita el espacio universitario: “Tenemos casas conectadas a patios interiores. Y, si bien estamos en el centro, con todo el ruido de la ciudad, hacia adentro hay un espacio de encuentro y conversación. Es como un pequeño oasis”.

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Para Burmeister, esa escala es una de las características que distingue a la UAH de otras. Permite crecer —dice— sin perder cercanía: “Ha crecido y eso es bueno, porque podemos impactar en la vida de más estudiantes. Pero sigue teniendo una escala que permite relaciones más cercanas entre las personas”.

El rol del secretario general en el gobierno universitario

El cargo que asume, luego de la salida del abogado y docente de la Facultad de Derecho Enrique Rajevic, combina varias responsabilidades dentro de la estructura institucional. Por una parte, la Secretaría General alberga laDirección Jurídica, responsable de los servicios legales que requieren todos los estamentos —directivo, académico, funcionario, estudiantil—. Estos servicios abarcan desde contratos hasta juicios, Superintendencia o consultas internas. Pero su trabajo no se limita a resolver conflictos; muchas veces ocurre antes de que aparezcan.

“La ‘pega’ del abogado —dice—, cuando se hace bien, casi no se nota, porque lo que busca es anticipar dificultades, anticipar desencuentros y generar acuerdos que permitan que las personas se desenvuelvan de manera ordenada”.

Además de esa función jurídica, el secretario general integra el equipo de gobierno del rector y participa en la conducción institucional de la Universidad: “Mi trabajo es apoyar al rector y al equipo de gobierno en la tarea de mirar la Institución globalmente y ayudar a que pueda cumplir sus fines”.

A eso se suma un tercer rol: actuar como ministro de fe del Directorio, el órgano colegiado superior de la Universidad. “Por ejemplo, los diplomas que reciben las y los estudiantes son firmados por el rector y el secretario general. Las actas del Directorio las lleva el secretario general. Es el ministro de fe que certifica lo que ocurre en esa instancia”.

Escuchar antes de proponer cambios

Cuando se le pregunta por sus prioridades en esta nueva etapa, evita adelantar medidas concretas. Prefiere hablar de un periodo inicial de diagnóstico. “Mi compromiso es tener un primer tiempo —esperamos que breve, pero profundo— de diagnóstico”. Ese proceso ya comenzó con reuniones con distintos actores de la comunidad universitaria para entender cuál es la Universidad de hoy en día.

“Luego de ese diagnóstico le presentaré al rector un proyecto de cómo hacer la Secretaría General del futuro”, cuenta Burmeister.

Innovación y valor en el trabajo jurídico

Aun así, desde ya identifica algunas áreas donde cree que el trabajo jurídico en las organizaciones tiene grandes oportunidades de mejora. Entre ellas menciona la innovación y la digitalización. “Los abogados en las organizaciones tenemos hoy muchas posibilidades de innovación y de digitalización para hacer mejor nuestro trabajo”.

El objetivo —dice— es que el área jurídica aporte valor real a la Institución: “Los abogados tenemos que hacer un diagnóstico muy preciso de en qué lugares agregamos valor”, asegura, a la vez que transmite cómo imagina el rol de la Secretaría General una vez superada la etapa inicial:

“Queremos que la Secretaría General sea una unidad de servicio. Y un servicio tiene que ser de calidad, eficiente y cercano a las personas”.

Otro aspecto que considera relevante fortalecer es la manera en que se toman decisiones. Para él, los procesos institucionales deben combinar participación con eficiencia: “Un proceso participativo enriquece las decisiones, porque permite recoger mejor la realidad de la Institución”.

Al mismo tiempo, advierte que estas decisiones deben adoptarse en tiempos adecuados, porque “una regulación que llega tarde no es una buena regulación”.

El aporte de las universidades al debate público

Más allá de la gestión interna, José Miguel Burmeister insiste en el rol que las universidades deben cumplir en la sociedad.

“Las instituciones universitarias —dice— no solo enseñan e investigan. También contribuyen al debate público. Aquí se genera conocimiento y ese conocimiento puede ser un aporte muy importante a los desafíos que tienen los países”.

En su trayectoria personal también ha tenido experiencias vinculadas al debate público y al servicio social. Participó en iniciativas como Un Techo para Chile y ha mantenido interés en la vida política.

En el caso de la Universidad Alberto Hurtado, ese vínculo con los debates nacionales forma parte de su historia:

“La Universidad surge de instituciones como el CIDE e ILADES, que en su génesis buscaban aportar a las grandes reformas del país. Y hasta el día de hoy ha seguido contribuyendo a esos debates”.

Al cerrar la conversación le preguntamos qué le gustaría aportar en lo personal como secretario general. Más que anunciar cualidades, habla de la forma en que le gustaría ejercer el cargo: “Me gustaría ser un secretario general cercano, accesible a la diversidad de integrantes de la comunidad universitaria”.

Escuchar aparece, otra vez, como el eje de acción de su trabajo.

“En lo inmediato van a encontrar un secretario general con mucho deseo de reunirse, de conversar y de conocer a la Universidad Alberto Hurtado de hoy. Quiero ejercer el cargo como alguien que, en su actuar, refleje también el cariño y la adhesión a este proyecto”.

El resto —asegura— vendrá después.

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