Este concurso tiene su origen en un gesto profundamente humano: la necesidad de contar y compartir historias. Nace en 2022, a partir de una iniciativa impulsada por el Departamento de Trabajo Social de nuestra Universidad junto al Liceo N.° 6 Teresa Prats, donde niñas y jóvenes migrantes plasmaron sus experiencias, recuerdos y emociones en arpilleras. Cada una de ellas fue un tejido de memorias, identidad y caminos recorridos.
Con el paso del tiempo, esta semilla fue creciendo. En 2023, gracias al trabajo conjunto entre la Dirección de Educación Municipal, la Red CRA de la Municipalidad de Santiago y la Universidad Alberto Hurtado —a través de su Biblioteca y el Departamento de Trabajo Social—, se realizó una muestra de relatos escritos por estudiantes de colegios municipales. Aquella exposición tuvo lugar en una sala de nuestra Biblioteca UAH, un espacio íntimo que pronto se vio sobrepasado por la fuerza de las historias que allí se compartían.
La emoción fue profunda. La convocatoria, masiva. Cada relato nos recordó que detrás de cada estudiante hay una historia única, llena de desafíos, sueños y raíces. Fue en ese momento cuando comenzamos a imaginar algo más grande: un concurso donde esas voces no solo fueran escuchadas, sino también celebradas como merecen, en un espacio que reflejara la magnitud de sus relatos.
Así llegamos a los años 2024 y 2025, donde ese sueño se hizo realidad. A través de la alianza entre el Municipio de Santiago, su Red CRA, la Biblioteca y los departamentos de Trabajo Social, y Lengua y Literatura de la Universidad Alberto Hurtado, dimos vida al Concurso de Literatura Migrante. Más de ciento cincuenta cuentos, escritos por estudiantes desde 5.° básico hasta 4.° medio, dieron forma a un mosaico de experiencias que nos invitan a mirar el mundo con otros ojos.
En ambas versiones, el Aula Magna de nuestra Universidad se llenó de vida. Allí recibimos a los y las estudiantes ganadores, junto a sus familias y comunidades educativas, en encuentros que fueron mucho más que ceremonias: fueron espacios de reconocimiento, de orgullo y de encuentro. Porque cada historia compartida no solo habla de migración, sino también de pertenencia, de identidad y de la profunda capacidad de las palabras para unirnos.