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3 de Abril 2013


Rechazo a sistema de financiamiento educacional y apoyo a movilizaciones arroja encuesta a actores del sistema escolar

El estudio señala, además, que gratuidad y arancel diferenciado son las principales preferencias y que bajó expectativa de ingreso a la educación superior.

Un desacuerdo mayoritario sobre el actual sistema de financiamiento de la educación superior y la percepción de un sistema educacional injusto arrojó la Novena encuesta a Actores del Sistema Educativo aplicada por el Centro de Investigación y Desarrollo de la Educación de la Universidad Alberto Hurtado.

La medición constató que solo un 4,7 % de los apoderados y un 7,5% de los estudiantes secundarios están de acuerdo con un sistema de financiamiento como el actual, basado en becas y créditos. La modalidad que aglutina mayores preferencias es la gratuidad, con un 46,3 % de apoderados y un 44,3 % de estudiantes, y luego el arancel diferenciado de acuerdo al ingreso de las familias con un 33.1% de los padres y un 31.9 % de los estudiantes.

La Encuesta del CIDE, cuya primera versión se realizó en 2000, es una medición diseñada para constatar la evolución de las percepciones y expectativas de profesores, alumnos, padres, apoderados y directores de establecimientos en torno a diferentes aspectos de la realidad del sistema educacional, tales como: calidad y equidad, lucro, acceso a la educación superior, profesión docente e institucionalidad, entre otros.

La medición fue aplicada a una muestra de 5.370 estudiantes de 4 medio y 7 básico, 3.035 apoderados, 822 profesores y 190 directores, de establecimientos educacionales en grandes ciudades urbanas.

Ingreso a la educación superior: bajan expectativas

Las expectativas de ingreso a la educación superior experimentaron una disminución desde la encuesta 2010. Los estudiantes la disminuyeron de un 79 a un 66.2 %, la más baja cifra desde que se inició la encuesta. Los profesores, que desde 2000 hasta el año pasado habían casi doblado la expectativa de que sus alumnos ingresaran a la educación superior desde 2000, la bajaron de un 66 a un 61,6 %. En los padres se mantiene alta, en 85,1%.

Esta baja de expectativas se produjo en profesores de todas las dependencias. En cuanto a la universidad, los profesores de colegios particulares pagados piensan en un 60 % que sus estudiantes accederán a esta, expectativa que baja a un 26 % en colegios particular subvencionados y a un 8,5% en los profesores de colegios municipales. En este último sistema prima la expectativa de que los jóvenes alcancen estudios técnicos, aunque esta bajó desde un 46,5% en 2010 a un 36,6%.

Calidad y equidad de la educación

Uno de los temas que ha tenido un seguimiento a través del tiempo es la medición sobre la calidad de la educación, cuya percepción positiva ha ido disminuyendo progresivamente: En 2000, un 35,9% de los estudiantes la consideraban buena o muy buena, en tanto hoy solo el 14,7% tiene la dicha opinión. La misma baja se constata en los apoderados, (de un 31.9% a un 20%), en profesores (de 38.3% a 16,1%) y de directores de establecimientos (desde un 31,6 a un 19,3%).

Pero más aguda que la crítica a la calidad es la que se hace a la equidad del sistema: Consideran que la equidad en el sistema es buena o muy buena: un 11,1 % de los padres, un 8.1% de los estudiantes, un 4.5% de los profesores y un 8.8% de los directores.

Movimiento estudiantil: pocos avances y necesidad de movilizarse

Los jóvenes de cuarto medio fueron consultados sobre la percepción de los logros obtenidos por el movimiento estudiantil y la proyección de movilizaciones para 2013. Solo un 25% considera que se ha avanzado o corregido gran parte de los problemas de la educación superior que originaron las movilizaciones, un 16% que se ha avanzado en los problemas del sistema escolar, un 57% considera que se requieren más movilizaciones para provocar cambios reales en la educación superior, y un 50.2 % muestra desesperanza sobre los cambios debido a la existencia de gran cantidad de intereses económicos en juego.

Justicia y acceso al sistema de educación superior: rechazo a la segmentación. Padres más críticos que los estudiantes.

Se preguntó a los encuestados sus opiniones sobre el sistema de educación superior. La percepción general es que se trata de un sistema injusto.

Ante la afirmación: El sistema de educación superior es injusto porque solo un porcentaje menor de los jóvenes de bajos ingresos pueden seguir estudiando después de 4to medio, un 79% de los estudiantes y –más críticos aún- un 83 % de los apoderados se inclinó por las opciones de acuerdo y muy de acuerdo.

Ante la afirmación: El sistema de educación superior es injusto porque los jóvenes de bajos ingresos solo pueden ingresar a universidades de baja calidad, un 45% de los estudiantes y –nuevamente más críticos- un 56% de los padres, escogieron las alternativas de acuerdo y muy de acuerdo.

Además, un 77,6 % de los estudiantes de 4to medio considera que el sistema de educación superior es igual o más segmentado que el sistema escolar.

El concepto de justicia también se midió en otros aspectos relacionados con el acceso a la educación superior. En una escala de 1 a 5 donde 1 es muy injusto y 5 muy justo, un 52.4% se ubica en los dos niveles superiores de injusticia; un 48,3% se encuentra en el mismo rango en su opinión sobre la injusticia de la PSU como herramienta para el ingreso a la educación superior.

Solo un 20,6% de los estudiantes considera muy probable poder financiar su educación superior sin un crédito o beca, percepción que existente incluso en los jóvenes de colegios particulares pagados –quienes tienen menores posibilidades de acceso a estas- donde la cifra es de un 37.8 %.

Ante la afirmación: Un problema importante de la educación superior en Chile es que no existen controles del Estado a la calidad de la formación que entregan y a los aranceles que se cobran, existe el acuerdo en un 67% de los estudiantes y un 75% de los padres.

 

Institucionalidad educación escolar: desigualdad, más regulación, no al lucro

Directores y docentes se manifiestan en contra de que los establecimientos que reciben subvención del estado puedan lucrar: 77,2 y 87,6% respectivamente, cifra que se mantiene alta incluso en el sistema particular subvencionado.

Sobre el pago en la educación, un 64,4% de los estudiantes considera que la libertad para cobrar  genera desigualdades en el país, siendo los jóvenes de colegios particulares pagados los más críticos con un 76.6%.

Profesores y directores también tienen una mirada negativa: la opinión referente a que el financiamiento compartido genera desigualdades sociales y educativas  entre los establecimientos aumentó en el periodo 2010- 2012 de un 56,4 a un 61,3% en directores y de un 67,4 a un 70,3% en profesores. También aumentó la percepción sobre la necesidad de regular el financiamiento compartido para evitar la segmentación social: de un 72,9 pasó a un 85,1% en directores, de un 89,7 a un 90,1 % en profesores.

En el caso de la educación escolar, la mayoría de los actores aspiran a un sistema no municipal, sino dependiente del Ministerio de Educación. En el caso de los apoderados la es de 56,1%, en los directores de un 75,9% y en los profesores de un 84,2%.

Simce: más transparencia e información

La prueba Simce es altamente valorada por los apoderados y criticada por profesores. Los primeros están de acuerdo en un 88,1% en que los resultados sean públicos y que se aumenten las materias y cursos en que se aplica en más de un 70%. Por contrapartida, los profesores consideran en un 71,1% que se le otorga una importancia exagerada a esta medición, 58,6% que empobrece la educación porque genera una mecanización en el proceso de enseñanza – aprendizaje, y que solo en un 35,9% los padres utilizan la información para exigir o apoyar al establecimiento.

Selección y expulsión de estudiantes

Otro aspecto medido en la encuesta son las prácticas de inclusión. Los padres son quienes están más a favor de seleccionar estudiantes para cautelar el nivel académico, con un 83.6 %, opinión que presentan un 67.4% de los docentes y un 54,2% de los directores de establecimientos.

En cuanto a la posibilidad de expulsar estudiantes, la razón que más escogen los profesores es la mala conducta con un 69.1%, y se manifiestan mayoritariamente en desacuerdo por marginar a los estudiantes debido a su rendimiento académico (76,3%)