Grupo de académicos y funcionarios de la UAH visitan Santuario de San Alberto Hurtado

Los trabajadores, pertenecientes a diversas unidades administrativas y académicas, disfrutaron la jornada, tanto por su contenido espiritual como histórico, y agradecieron a los organizadores la existencia de este tipo de iniciativas.

31 Agosto, 2012

En el marco de los 15 años de la Universidad Alberto Hurtado, el viernes 24 de agosto un grupo de académicos y funcionarios visitaron el Santuario de San Alberto Hurtado, patrono e inspirador de esta casa de estudios. La iniciativa buscó acercar a los trabajadores a la vida y obra del santo que da nombre a la Universidad en su décimo quinto aniversario.

El recorrido, a cargo de Olga, una amable voluntaria que lleva más de 20 años colaborando con el Hogar de Cristo, comenzó en la capilla Bienaventuranzas, una pequeña sala que albergó la primera tumba del Padre Hurtado y que contiene una reliquia ósea del santo. La capilla debe su nombre a la pintura que adorna su pared principal, un óleo del pintor Miguel Venegas Cifuentes sobre las Bienaventuranzas. En este lugar rezó el Papa Juan Pablo II en su visita a Chile en 1987.

En la ocasión, el Director de Servicios Generales de la UAH, Tomás Fuenzalida, recordó el momento, en 1995, en que junto a otros jóvenes debió colaborar en el traslado de la tumba desde esta capilla hacia su actual ubicación un poco más al fondo del mismo terreno.

Posteriormente el grupo se trasladó a otro sector del Santuario y conoció la Casa Parroquial y la sencilla habitación donde San Alberto Hurtado vivió cerca de un año. La visita continuó en el Museo del Santuario, de más de 700 metros cuadrados, donde los asistentes pudieron contemplar diversos objetos y escritos que dan cuenta de su biografía y su aporte a la sociedad.

La jornada finalizó en la tumba donde descansan los restos del fundador del Hogar de Cristo, compuesta por un sarcófago de piedra que contiene tierra traída especialmente de todas las regiones del país. Al retirarse, los visitantes pudieron apreciar la llegada de la tradicional camioneta verde, una Ford pick up del año 46, de regreso del taller en el que debieron restaurarla luego que sufriera un pequeño choque.