En la Sala Bellarmino de la Biblioteca UAH se desarrolló el cuarto encuentro del ciclo “Conversaciones difíciles, conversaciones necesarias”, bajo el título “Nuevas familias: qué significa ser madre y padre en el Chile actual”. El espacio reunió miradas provenientes de la historia, el derecho y la psicología para reflexionar sobre los cambios culturales y éticos que atraviesan la maternidad, la paternidad y las formas contemporáneas de filiación.
Moderado por Diego García, académico del ITER, el debate contó con la participación de María Soledad Zárate, historiadora y académica de FILHUM UAH; Javiera Corvalán, investigadora legislativa de IdeaPaís, y Javiera Navarro, académica de Psicología UAH.
“Estos encuentros —explicó García— buscan abrir conversaciones difíciles, pero imprescindibles, sobre temas donde confluyen la ética, la política y los derechos humanos”.
La historia de la familia: cambios, persistencias y tensiones
La historiadora María Soledad Zárate propuso una lectura de largo plazo sobre la transformación de las familias chilenas:
“La familia ha transitado desde ser una unidad productiva y autárquica en la sociedad precapitalista a un modelo más supervisado y segmentado en la sociedad industrial, donde los roles de género se consolidaron”, señaló la profesora Zárate.
Asimismo, recordó que las discusiones sobre maternidad, trabajo femenino y control sanitario acompañan al país desde comienzos del siglo XX: “Ser madre o ser padre era una experiencia llena de incertidumbre. El Estado se involucró tempranamente en supervisar la salud y el parto, configurando una forma particular de entender la maternidad como responsabilidad pública”.
Desde esa perspectiva histórica, planteó que los dilemas actuales —como la gestación subrogada o las nuevas parentalidades— reactivan preguntas antiguas sobre el deseo de cuidar, proteger y criar a otros, aunque hoy se expresen en contextos tecnológicos y sociales radicalmente distintos.
Gestación subrogada: dilemas éticos y límites de la técnica
Desde una mirada jurídica y filosófica, Javiera Corvalán centró su intervención en los proyectos de ley que actualmente discute el Congreso sobre la maternidad subrogada. La investigadora defendió la necesidad de establecer límites éticos claros frente a las nuevas tecnologías reproductivas.
“La técnica puede ayudarnos a superar la infertilidad, pero no podemos lograr todo a toda costa. Hay bienes en juego: los derechos de las mujeres gestantes y de los hijos”, afirmó Javiera Corvalán.
Corvalán sostuvo que esta práctica “convierte a la mujer gestante en un mero medio para un fin”, lo que, desde su perspectiva, vulnera la dignidad humana. Citando informes de la ONU, advirtió que la gestación subrogada “puede constituir una forma de violencia contra la mujer y de compraventa de niños”.
Para la abogada, el desafío ético es distinguir entre el legítimo deseo de ser madre o padre y el uso instrumental del cuerpo femenino o de la infancia:
“No se trata de negar la esperanza, sino de preguntarnos dónde están los límites de la técnica y cómo protegemos la dignidad en el ejercicio de ese deseo”.
Vínculos, deseo y filiación: la mirada desde la psicología
La psicóloga Javiera Navarro, también académica UAH, planteó una visión distinta, centrada en la experiencia afectiva y los derechos reproductivos. Agradeció que la UAH promueva el diálogo entre posturas divergentes: “Estoy muy agradecida de poder pensar estos temas en una universidad donde conviven múltiples voces. Esa pluralidad también es una forma de comunidad”.
Desde la evidencia empírica, Navarro subrayó que el bienestar infantil no depende de la estructura familiar, sino de la calidad de los vínculos:
“Las investigaciones muestran que los niños y niñas que nacen mediante técnicas de reproducción asistida o gestación subrogada crecen sanos cuando están rodeados de amor y cuidado. Lo que define una madre o un padre no es la biología, sino la presencia afectiva y la responsabilidad relacional”, aseguró la profesora Navarro.
En ese contexto, abogó por políticas públicas que garanticen apoyo emocional y social a las familias diversas y que incorporen educación sobre reproducción y orígenes en el currículo escolar: “Los niños hablan de amor, de cuidado y de verdad, no de derechos abstractos. Pensar la reproducción humana debe partir del reconocimiento de nuestra interdependencia afectiva”.
Conversar las diferencias, construir comunidad
El encuentro concluyó con una ronda de intervenciones del público y una reflexión compartida sobre la importancia de mantener espacios universitarios para el diálogo respetuoso sobre temas sensibles.
Desde la DGDE, el Programa GEDIS y el ITER destacaron que este ciclo busca precisamente fomentar una cultura universitaria del pensamiento crítico y la escucha mutua, abordando temas donde confluyen el cuerpo, la ética, la fe y la sociedad.
El quinto y final encuentro del ciclo “Conversaciones difíciles, conversaciones necesarias” llevará por título “Juzgar con perspectiva de género: ¿avance o imposición?” y se realizará el próximo martes 25 de noviembre, en el mismo espacio, en el contexto del Día internacional de la eliminación de la violencia contra las mujeres.