Mauricio Castillo, académico de la Facultad de Economía y Negocios.
Fuente: Pro Pyme
Mientras el mundo avanza hacia una era tecnológica marcada por inteligencia artificial, análisis de datos masivos, robótica, realidad virtual e interconexión digital, muchas Pymes chilenas aún se preguntan si todo esto tiene que ver con ellas. La respuesta es clara: sí, y no prepararse implica el riesgo de quedar atrás.
La Industria 4.0 o cuarta revolución industrial redefine cómo se produce, compite, innova y desarrollan capacidades. Ya no basta con tener un buen producto: se requiere rapidez, inteligencia y apertura al cambio.
Sin embargo, las Pymes no parten desde el mismo punto. En nuestras investigaciones, hemos observado una realidad desigual: mientras algunas exploran tecnologías como IA o plataformas digitales, otras ni siquiera han digitalizado procesos básicos. Más que una revolución, hay una transición dispareja. Esto importa: más del 95% de las empresas chilenas son mipymes y generan cerca del 50% del empleo nacional.
Estudios con redes como FAEDPYME muestran que la adopción de tecnologías 4.0 en Pymes latinoamericanas sigue siendo baja. No por desinterés, sino por barreras como brechas de conocimiento, escaso acompañamiento, falta de visión estratégica y un entorno que no promueve la innovación.
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