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Soledad Álvarez: “La violencia hacia niños, niñas y adolescentes es un fenómeno persistente y multifactorial”

La académica del Magíster en Clínica Relacional con Niños, Niñas y Adolescentes de la Universidad Alberto Hurtado analiza el aumento sostenido de vulneraciones de derechos a la infancia en Chile, advirtiendo que factores estructurales como el estrés económico, la violencia intrafamiliar y normas culturales que naturalizan el castigo físico influyen en la victimización infantil.

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Fuente: Emol

Las cifras recopiladas por la Defensoría de la Niñez a partir de registros de Carabineros, el Poder Judicial y otros organismos públicos dan cuenta de un fenómeno que no ha mostrado retroceso tras la pandemia. Según el informe, entre 2021 y junio de 2025, Carabineros de Chile registró un total de 159.776 niños, niñas y adolescentes víctimas de vulneraciones de derechos. Lejos de descender luego del período más crítico de confinamientos, los casos han aumentado de manera sostenida: 31.140 en 2021; 44.937 en 2022; 45.203 en 2023; y un peak de 47.443 en 2024. En la primera mitad de 2025 ya se contabilizan 23.490 situaciones.

El Defensor de la Niñez, Anuar Quesille, sostiene que el incremento puede responder a una combinación de factores: “Por una parte, los datos nos muestran un incremento de la violencia que afecta a niños, niñas y adolescentes, como en la Encuesta de Polivictimización de la Subsecretaría de Prevención del Delito 2023, la que evidenció un aumento respecto de 2017 en diversas formas de maltrato, y las estadísticas administrativas también evidencian mayor victimización en delitos de alta connotación pública, como homicidios y lesiones”.

Interrogante abierta

La interrogante sobre si se trata de un aumento real de las vulneraciones o de una mayor capacidad de denuncia y registro sigue abierta. Quesille plantea que ambos fenómenos pueden estar ocurriendo simultáneamente. “En los últimos años se han fortalecido los protocolos de reporte, particularmente en el Servicio de Protección Especializada, lo que ha derivado en más denuncias por hechos que antes no necesariamente ingresaban al sistema.

Por lo tanto, explica que los registros no solo reflejan mayor violencia, sino también un Estado que está identificando más situaciones. En esa línea, destaca que los datos de Carabineros permiten observar el fenómeno desde la primera interacción institucional, debido a su cobertura territorial y a su rol como puerta de entrada a otros sistemas de protección.

Desde el ámbito académico, María Soledad Álvarez, del Magíster en Clínica Relacional con niños, niñas y adolescentes de la Universidad Alberto Hurtado, advierte que la violencia hacia la infancia es un fenómeno persistente y multifactorial. Explica que el incremento sostenido puede responder a factores estructurales, institucionales y contextuales. Entre ellos menciona el estrés económico prolongado, la inseguridad y la exposición a violencia intrafamiliar, condiciones que se asocian consistentemente con mayores niveles de victimización infantil. Añade que aún persisten normas culturales que naturalizan prácticas como el castigo físico, lo que dificulta cambios conductuales profundos incluso en presencia de marcos legales más protectores.

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