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A ocho años del mayo feminista, comunidad UAH reflexiona sobre memoria, avances y desafíos en igualdad de género

Como parte de las actividades de conmemoración del Día Internacional de la Mujer, la Dirección de Género, Diversidad y Equidad de la Universidad Alberto Hurtado realizó el conversatorio “A 8 años del mayo feminista: memoria, avances y desafíos”, instancia que convocó a autoridades, académicas y exalumnas para reflexionar sobre las transformaciones institucionales y sociales derivadas de las movilizaciones feministas de 2018.

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La Sala Bellarmino de la Biblioteca UAH fue el lugar donde se reunieron Antonia Larrain, vicerrectora académica; Pierina Ferretti, presidenta de Fundación Nodo XXI; Valentina Paredes, periodista y exalumna UAH; y Carolina Flores, psicóloga y analista de Género de la Dirección de Personas y también exalumna de la Universidad. La conversación fue moderada por el decano de la Facultad de Filosofía y Humanidades, Marcos Fernández.

El rector de la Universidad Alberto Hurtado, Cristián del Campo SJ, abrió la jornada destacando la importancia de escuchar distintas voces para seguir construyendo una comunidad universitaria más consciente y abierta al diálogo. “Estos esfuerzos nos ayudan a escuchar y aprender de voces que, particularmente en la vida de los jesuitas, han estado más lejos. A través de eso también contribuimos a la identidad de la Universidad”, comentó.

Por su parte, María Teresa Rojas, decana de la Facultad de Educación y exdirectora de la Dirección de Género, Diversidad y Equidad, subrayó que las movilizaciones feministas de 2018 marcaron un punto de inflexión para la institucionalidad universitaria en materia de género. Según explicó, estos procesos influyeron en la creación y consolidación de políticas, protocolos y espacios de conversación que hoy forman parte de la vida universitaria: “Hemos tratado de animar la conversación, invitar a la comunidad a hablar sobre género”, afirmó, agregando que estos avances también han sido reconocidos en los procesos de acreditación institucional. 

 

Durante el conversatorio, las panelistas compartieron experiencias personales y reflexiones sobre el impacto del mayo feminista tanto en el ámbito universitario como en sus propias trayectorias profesionales. 

Valentina Paredes, periodista y exalumna UAH, recordó que las movilizaciones de 2018 marcaron su primer acercamiento al feminismo y a los debates sobre género y derechos humanos:

“Esta movilización fue mi primer acercamiento real, práctico, a lo que es el feminismo, el enfoque de género y los derechos humanos”, aseguró.

A su juicio, uno de los principales logros del movimiento fue abrir espacios de diálogo y avanzar hacia cambios concretos en la vida universitaria, como la creación de protocolos y unidades institucionales dedicadas a estos temas. 

En una línea similar, Carolina Flores, psicóloga de la Dirección de Personas de la UAH, explicó que la toma feminista también fue una experiencia formativa que influyó en su desarrollo profesional. Según relató, el proceso permitió visibilizar experiencias que por mucho tiempo permanecieron silenciadas y generó instancias de encuentro entre estudiantes de distintas generaciones. 

“Permitió sentarnos a conversar y poner nombre a situaciones que no vivía solo yo, sino muchas compañeras”, señaló Flores, quien también destacó que una de las demandas centrales de las movilizaciones era avanzar hacia una educación no sexista y hacia espacios universitarios libres de violencia.

Desde una mirada institucional, la vicerrectora académica Antonia Larrain recordó que el proceso representó un momento de aprendizaje y de transformación para la toda la comunidad UAH. A su juicio, las movilizaciones permitieron reconocer la importancia de escuchar las demandas estudiantiles y abrir conversaciones que antes no se habían desarrollado con suficiente profundidad: 

“La toma fue un momento para releer muchas cosas y entender que había temas que era necesario atender”, explicó. 

Por su parte, Pierina Ferretti, presidenta de Fundación Nodo XXI, situó el mayo feminista dentro de un contexto político y cultural más amplio, destacando su impacto en el debate público chileno. En su opinión, se trató de un movimiento que logró instalar nuevas discusiones en distintos espacios de la sociedad: 

“Prácticamente no hubo mujer en el país que no se sintiera de alguna manera tocada por el mayo feminista”, sostuvo, agregando que el movimiento permitió visibilizar desigualdades estructurales que antes permanecían naturalizadas. 

A ocho años de las movilizaciones de 2018, el conversatorio permitió volver sobre una pregunta clave para la vida universitaria: cómo las instituciones son capaces de escuchar y situar las demandas de sus estudiantes como parte de sus procesos de transformación. Las reflexiones compartidas recordaron que el mayo feminista no solo abrió debates, sino que también impulsó cambios en prácticas, políticas y conversaciones que siguen en desarrollo dentro de la comunidad universitaria. 

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