Fuente: Revista Ya
La irrupción de la inteligencia artificial, la velocidad de la información y la creciente tendencia a buscar respuestas inmediatas plantean nuevos desafíos para el pensamiento crítico. Así lo sostiene Daniela Alegría, doctora en Filosofía y académica de la Universidad Alberto Hurtado, quien advierte sobre los riesgos de delegar cada vez más la reflexión en herramientas tecnológicas.
Para la investigadora, una escena cotidiana resume parte de esta transformación: conversaciones en las que surge la frase “déjame preguntarle a ChatGPT qué opina”. Más allá de la consulta tecnológica, Alegría observa allí una tendencia cultural más profunda.
“Creo que hoy en día volvemos a esto de delegar nuestro pensamiento, y eso me parece bastante problemático. La filosofía cuestiona eso, está pensando qué son estos dispositivos, si realmente nos sirven, en qué medida nos sirven y cómo va a ser un futuro con esto”, afirma.
En un escenario marcado por la inteligencia artificial, la aceleración de los procesos sociales y la búsqueda constante de respuestas rápidas, Alegría sostiene que la filosofía conserva una función esencial: abrir espacios para la pregunta, la reflexión y el pensamiento propio.
“La filosofía viene a instalar no tantas certezas, pero sí muchas preguntas que son valiosas. Nos alienta a pensar por nosotros mismos. Creo que tal vez es el gran oficio de este nuevo siglo”, concluye.
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