Fuente: El Dínamo
La caída de la natalidad en Chile responde a factores mucho más complejos que los incentivos económicos. Así lo plantea Mónica Soto, académica de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Alberto Hurtado y especialista en temas de fecundidad y políticas demográficas.
Según la investigadora, muchas personas no han descartado la posibilidad de tener hijos, pero enfrentan condiciones que dificultan concretar ese proyecto.
“Hoy muchas personas no necesariamente rechazan tener hijos, pero sienten que las condiciones materiales no acompañan esa decisión”, afirma.
Entre los principales obstáculos identifica los altos costos asociados a la vivienda, el acceso insuficiente a salas cuna y la falta de corresponsabilidad en las tareas de cuidado, que continúan recayendo mayoritariamente sobre las mujeres.
“La corresponsabilidad no es real en Chile. El cuidado de niñas y niños recae normalmente en las mujeres”, sostiene.
Para Soto, la experiencia internacional demuestra que los bonos o subsidios por sí solos no logran revertir de manera sostenida las bajas tasas de natalidad. Más bien, los países que han conseguido mejores resultados son aquellos que han desarrollado políticas integrales para compatibilizar la vida laboral y familiar.
“La experiencia internacional muestra que ningún país ha logrado revertir de manera sostenida la baja fecundidad solo con bonos o subsidios”, explica.
Por ello, considera que Chile debe avanzar hacia una estrategia más amplia que incluya sala cuna universal, horarios laborales compatibles con la crianza, licencias parentales más equitativas, acceso a vivienda y mejores condiciones para la conciliación familiar.
“La clave es entender que la natalidad no aumenta solo porque el Estado entregue un bono. Las personas tienen hijos cuando sienten que pueden sostener ese proyecto de vida”, concluye.
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