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Loreto Rojas: “Dinamitar la más alta de las torres no es solución”

La doctora en urbanismo Loreto Rojas Symmes, directora del Departamento de Geografía de la Universidad Alberto Hurtado, critica el concepto de “guetos verticales” y prefiere hablar de enclaves. En su investigación, advierte que las megatorres de Estación Central reflejan una ciudad guiada por el lucro, donde la vivienda se volvió un bien de mercado. Denuncia la precariedad de vida de miles de arrendatarios —principalmente migrantes— y llama a repensar la planificación urbana desde la dignidad y la habitabilidad.

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Fuente: El Mostrador

La doctora en urbanismo y directora de Geografía de la Universidad Alberto Hurtado lleva años estudiando una de las mayores barbaridades constructivas cometidas en Chile: las megatorres de Estación Central. Los mal llamados guetos verticales, a los que llama “artefactos”.

No me gusta para nada la expresión guetos verticales. Un gueto tiene una connotación negativa y aplicado a lo sucedido en Estación Central con las megatorres fue muy malo, porque estigmatizó el sector y a las personas que viven en él. Yo preferiría hablar de enclave que de gueto -dice Loreto Rojas Symmes, doctora en urbanismo y directora del departamento de Geografía de la Universidad Alberto Hurtado.

Loreto es autora de un texto breve, pero sólido y contundente: “Torres de inversión y alta precariedad habitacional: la ciudad como portafolio financiero”. Es el octavo capítulo de un potente libro que presentaron las obras sociales de la Compañía de Jesús, en agosto pasado. “Radiografía social de Chile 2024: Habitabilidad y territorio”, es su título. Y ese octavo capítulo, cuyo tema ha sido preocupación permanente de la académica, permite actualizar una realidad social y urbana que explotó en los medios en 2017, antes de la pandemia, pero que se originó a partir de 2007.

En “Hora de Conversar”, el programa que hace Hogar de Cristo en alianza con ElMostrador. cl, ella sostiene:

-La mayoría de la gente que vive en esos “artefactos” son arrendatarios, no son los dueños. Los dueños compraron esos espacios como inversión. Es importante entonces diferenciar “el artefacto” de las personas que lo habitan. Las características precarias de habitabilidad de estas enormes edificaciones precarizan la vida de la gente que vive en ellas. Esos arrendatarios son principalmente migrantes latinoamericanos que tienen acceso sólo a ese mercado residencial, porque es más económico respecto a otros departamentos de iguales dimensiones, en otras comunas de Santiago.

Son departamentos en torres de 30 pisos que tienen en promedio 30 metros cuadrados de superficie total. Aunque también un porcentaje de unidades de sólo 18 metros cuadrados, elegantemente llamados “monoambientes”. Por supuesto ninguno cuenta con loggia o un espacio donde lavar y colgar la ropa.

Cada uno de los 30 pisos alberga 37 departamentos, lo que, de acuerdo al estudio de Loreto Rojas Symmes, supera casi por el doble los sólo 20 departamentos que tiene por piso un edificio actual de vivienda social, los que hoy están en 55 metros cuadrados promedio de superficie total

Ella escribe: “Esto da cuenta de una ciudad fragmentada por la lógica del lucro: mientras el Estado subsidia el ensanche de la periferia con proyectos de 55 metros cuadrados, el mercado privatiza la centralidad en torres con departamentos de 30 metros cuadrados, impulsando la densificación sin mejorar la calidad de vida”.

En persona, nos dice: “Estas megatorres no sólo son complejas para la vida de quienes las habitan por sus características interiores, sino que carecen de áreas verdes, espacios de uso común que pudieran compensar los estrechos que son, ofrecen escasa dotación de ascensores, lo que genera colas y esperas eternas para subir o bajar. Además, caen directamente sobre la vereda, no cuentan con estacionamientos suficientes. Esto último colapsa las calles circundantes en espacios públicos saturados, perjudicando a todo el vecindario”

¿ Qué es peor?

La doctora en urbanismo comenta que, desde que este tema se destapó hasta ahora, el valor de los arriendos ha ido a la baja. “De 300 mil pesos mensuales que costaba el arriendo de un departamento de 30 metros cuadrados, ha bajado a 180 mil pesos mensuales. Esto no sólo por la estigmatización que significaron los reportajes sobre los mal llamados guetos verticales, sino porque las personas se están dando cuenta de que un artefacto así no es un buen lugar para vivir por todos los problemas sociales que se dan dentro y fuera de él”.

Loreto Rojas Symmes está tan comprometida con este tema que hizo un interesante documental titulado “Ciudad Vertical”, donde entrevista al respetado e histórico Premio Nacional de Arquitectura 2019, Miguel Lawner. A sus 97 años, el arquitecto es radical para considerar que haber autorizado la construcción de esas megatorres es “un delito”. Además, propone dinamitar controladamente la más emblemática de todas -una que tiene 38 pisos- para dar un ejemplo de lo que no se debe hacer en materia de vivienda y urbanismo.

Lee la entrevista completa <<<

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