El libro Pronunciación en el fin del mundo, del lingüista Jaime Soto-Barba y publicado por Ediciones Universidad Alberto Hurtado, fue reconocido con el Premio Doctor Rodolfo Oroz, distinción otorgada por la Academia Chilena de la Lengua a trabajos destacados en el ámbito de los estudios sobre el idioma.
La publicación, perteneciente a la Colección Lingüística de Ediciones UAH, reúne investigaciones desarrolladas desde 1978 hasta la actualidad en torno a la pronunciación del español en Chile, a partir del trabajo de académicas, académicos y estudiantes de pre y postgrado que han contribuido a describir y comprender las características de la producción oral en el país.
Para su autor, el premio reconoce precisamente la trayectoria investigativa que está detrás de la publicación. “Es un reconocimiento a un proceso y línea de investigación de larga data. Desde 1978 y hasta hoy, el libro recoge la observación, el análisis y la discusión de muchas académicas, académicos y estudiantes de pre y postgrado que, de manera conjunta, hemos trabajado por describir cómo es la pronunciación en nuestro país”.
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Macarena Céspedes, directora de la Colección Lingüística de Ediciones UAH y académica de la Facultad de Filosofía y Humanidades UAH, destacó la importancia del reconocimiento:
“Es un honor para la Editorial de la Universidad que una obra de la Colección de Lingüística reciba el Premio Doctor Rodolfo Oroz, pues la colección fue creada con la finalidad de dar una tribuna académica al trabajo científico de los y las lingüistas de Chile y del mundo hispano”, señaló.
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Macarena destacó además un antecedente particular de la publicación: Pronunciación en el fin del mundo es el primer libro de la colección escrito por un autor chileno.
¿Cómo hablamos en Chile?
Las investigaciones reunidas en el libro han permitido analizar las variaciones presentes en la pronunciación del español chileno y los factores que inciden en ellas. Entre sus resultados, Soto-Barba destaca que las diferencias geográficas tienen una incidencia menor de la que podría suponerse considerando la extensión del territorio nacional.
“Las distintas investigaciones nos han permitido observar que, pese a la extensión y particularidad geográfica de nuestro país, la variación fonética es mínima si consideramos el lugar que habitan las personas; por el contrario, la producción oral sí se ve fuertemente influida por el nivel educacional y la pertenencia sociocultural de las hablantes chilenas y chilenos”, explica.
Además de contribuir a la descripción y comprensión del español hablado en Chile, las investigaciones reunidas en el libro permiten proyectar este conocimiento hacia distintas áreas.
“La principal contribución de esta línea al conocimiento del dialecto hablado en Chile radica en la apertura de espacios para aplicar aquello que hemos descubierto en diversas áreas del conocimiento”, señala Soto-Barba.
Entre estas aplicaciones se encuentran la enseñanza del español oral como lengua materna y como segunda lengua para personas inmigrantes; la adquisición del lenguaje en niñas y niños; el desarrollo de habilidades comunicativas orales para propósitos profesionales o técnicos; y el diagnóstico y tratamiento de patologías del habla.
A ello se suman ámbitos tecnológicos como el reconocimiento de voz y la inteligencia artificial, donde el conocimiento sobre las particularidades de la pronunciación abre nuevas posibilidades de aplicación.