Fuente: Radio U de Chile
Cada 28 de junio se conmemora el Día del Orgullo LGBTQIA+ en memoria del levantamiento de Stonewall en 1996, que inició como una manifestación contra la brutalidad policial y terminó por marcar un hito por el reconocimiento de los derechos de las personas disidentes sexuales y de género.
Hoy en Chile podemos hablar de un aumento en los casos y denuncias por discriminación en razón de la orientación sexual, la expresión de género y la identidad de género, de hecho, subieron un 27,1% en 2025. También podemos señalar un incremento en la percepción de discursos de odio en redes sociales, el 31% cree que han aumentado.
Lo anterior, mientras el Gobierno decidió no adherir a la declaración de derechos LGBTQIA+ en la OEA. En Naciones Unidas, tomó la determinación de alinearse con Estados Unidos sobre la resolución que restringe la definición de género. Además, eliminó el diplomado LGBTQIA+ gratuito impartido para funcionarios públicos. Por su parte, la Cámara de Diputadas y Diputados aprobó un proyecto que solicita al Ejecutivo eliminar el lenguaje inclusivo de los servicios públicos.
En conversación con Radio y Diario Universidad de Chile, el profesor asociado de la Facultad de Educación de la Universidad Alberto Hurtado y presidente de la Fundación Todo Mejora, Pablo Astudillo, analizó el contexto actual para las personas LGBTQIA+.
En primer lugar, aseguró que en Chile llevamos décadas de inclusión para las personas disidentes sexuales y de género, “principalmente de los años 90 en adelante”. Sin embargo, aseguró que lo “favorable siempre opera en un nivel un tanto superficial”.
Afirmó que se “acepta la posibilidad de que existan personas LGBTI+”, pero eso no conversa con el aprobar “el hecho de que una pareja del mismo sexo sea vecina mía o que un profesor homosexual trabaje con niños de edad preescolar, por ejemplo”.
“Entonces, hay una especie de ambivalencia que yo diría que en la actualidad se ha ido acentuando o la parte más problemática se ha ido visibilizando (…) y lo que tiene de complicado la ambigüedad es que tensiona mucho. Moverse en un contexto ambiguo puede ser altamente estresante”, analizó el también doctor en sociología de la Universidad Paris V y máster en Ciencias Sociales con especialidad en Género, Política y Sexualidad de la EHESS de París.
Respecto al aumento de los casos y denuncias por discriminación, el profesor aseguró que se trata de una realidad que no solo enfrenta Chile. “Es una tendencia mundial, al menos en el caso de las sociedades occidentales y latinoamericanas, se ha ido constatando este aumento. Lo que resulta más inquietante es el hecho de que ese aumento también se está experimentando entre las personas más jóvenes”, planteó.
“Como investigador siempre me he encontrado, por ejemplo, en el trabajo en escuelas, con una afirmación constante de que los jóvenes tienen las cosas más resueltas o saben más de diversidad, tienen menos problemas de aceptación y los datos están mostrando que eso no es así. Precisamente porque una cosa es decir ‘yo acepto’, pero cuando se empiezan a interrogar cuestiones más finas aparece la resistencia”, señaló Astudillo.
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