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8M y el rol de las mujeres en las humanidades

Académicas analizan el rol de las mujeres en las humanidades desde sus distintas áreas de estudio.

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Hoy conmemoramos un nuevo Día Internacional de la Mujer en la Facultad de Filosofía, un recordatorio de la lucha por la igualdad y la no discriminación que ha llevado décadas a miles de mujeres.

Fue un 8 de marzo de 1857 cuando miles de trabajadoras textiles decidieron salir a las calles de Nueva York con el lema “Pan y Rosas” para protestar por las malas condiciones laborales. Fue una de las primeras manifestaciones para luchar por sus derechos. A partir de entonces, se han sucedido múltiples movilizaciones.  El capítulo más amargo de esta reivindicación fue el 25 de marzo de 1911, cuando se incendió una fábrica de camisas de Nueva York y murieron 120 mujeres a raíz de la brutalidad con la que la policía dispersó la marcha. Eso llevó a que dos años después, las trabajadoras fundaran el primer sindicato femenino.

Y ya son más de 100 años de lucha contra el sistema patriarcal y, aunque se ha conseguido mejorar la situación de las mujeres en el mundo, el 8 de Marzo sigue siendo un día necesario para seguir reivindicando los derechos de ellas y, sin duda, reflexionar sobre el papel que tienen en nuestra sociedad.

Como Facultad, hemos querido realizar nuestra propia conmemoración, reflexionando sobre el rol de las mujeres en las humanidades. A continuación leeremos el análisis que hacen cinco de nuestras académicas sobre esta temática desde sus áreas de estudio: literatura, filosofía, música, arte e historia. Cinco disciplinas de las humanidades desde donde las mujeres han jugado un papel fundamental, pero muchas de ellas no han sido visibilizadas de forma explícita. Por ello queremos reconocer sus aportes en las humanidades.

Trinidad Silva – Departamento de Filosofía

Filósofas ha habido siempre, por lo que su rol es incuestionable. Antes de Cristo, hubo filósofas de la escuela pitagórica, socrática y helenística. Sus voces fueron silenciadas por una cultura historiográfica selectiva que responde a un canon dominado por la idea de que la intelectualidad pertenece a la masculinidad. Pero antes de pensar el rol de la mujer en la filosofía, quizás debemos pensar el rol de la filosofía en el mundo.

¿No es acaso profundizar y ampliar el espectro de nuestro pensamiento en cuanto a su capacidad y su contenido? Si esto es así, es imposible subestimar el rol de la mujer en la filosofía, pues esa profundidad y amplitud solo se alcanza si superamos el sesgo de la exclusión. Debemos pensar, entonces, que es más bien el rol de la filosofía el que fracasa sin la voz femenina.

Constanza Vergara – Departamento de Lengua y Literatura

“El escribir nunca ha sido dictamen propio, sino fuerza ajena” decía Sor Juana Inés de la Cruz en el siglo XVII. Este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, reconocemos a todas las novelistas, poetas, dramaturgas, ensayistas y editoras que debieron sortear las restricciones de su contexto, como Sor Juana, o que pudieron escribir sin disimulo, como tantas de nuestras contemporáneas. Que este día nos haga recordar a aquellas autoras y sea una invitación a problematizar los estereotipos y roles tradicionales todavía tan presentes en la literatura y en nuestra sociedad.

Desde los estudios literarios hace décadas que existe un fuerte interés por cuestionar y ampliar el canon tradicional de la literatura, centrado no solo en escritores hombres, sino también casi exclusivamente europeos, heterosexuales y de mediana edad. En ese sentido, al introducir la pregunta por el lugar de las mujeres en la literatura, se busca proponer un canon alternativo, que reconozca a las autoras mujeres, así como también pensar distintos tipos de discriminación y desentrañar los mecanismos por los cuales ciertos grupos son favorecidos. Eso amplía, más allá de las dualidades, nuestra forma de pensar e interpretar el mundo.

Daniela Fugellie  Instituto de Música

La música es una actividad inherente a toda cultura y como tal, ha sido desde siempre cultivada por hombres, mujeres y personas no binarias. Sin embargo, los discursos e ideologías que a través de la historia han llevado a una división binaria del rol de hombres y mujeres en la sociedad han influido también en el rol de las mujeres en la Música, condicionando los ámbitos musicales en los que una participación femenina sería más deseable, mientras que otros les han sido tradicionalmente vedados.

Así, la creación musical se ha entendido históricamente como un ámbito masculino, estableciendo una relación hegemónica que ubica al hombre como creador, pensador e intelectual y a la mujer como ejecutora o difusora de la obra del ‘genio creador’ masculino, privilegiándose su participación en el ámbito musical privado o semipúblico, como por ejemplo la música de salón o la docencia musical. Leer más.

Paula Dittborn – Departamento de Arte

Hasta hace no mucho tiempo, si una mujer que quería dedicarse al arte debía superar numerosas dificultades, adicionales a las que conlleva de por sí el acto creativo. Algunas de ellas eran la imposibilidad de acceder a los mismos cursos y talleres que los hombres, la obligatoriedad de ocupar un lugar dentro de la familia y sociedad incompatible con la práctica artística, y la falsa atribución o incluso la invisibilización de su propia obra por parte de curadores, críticos e historiadores. En definitiva, todas las dificultades que conlleva intentar ejercer un rol que, al menos desde el relato de la historia del arte, ha sido pensado desde un principio para el hombre –tal como señaló hace ya cincuenta años Linda Nochlin.

Así y todo, el aporte de las artistas mujeres ha sido, y sigue siendo, extraordinario. Muchas de ellas han logrado cuestionar, a través de sus propias obras, los criterios detrás de las colecciones y del canon en general, invitando a plantear esas mismas preguntas con respecto a otras comunidades igualmente excluidas. En concordancia con el rechazo a los presupuestos que conlleva la figura del artista, la sola noción de autor o autoría ha tendido a ser diluida en la obra de las mujeres, quienes se han abocado en cambio a creaciones de carácter colectivo. Por otro lado, las mujeres han incentivado la exploración de medios artísticos emergentes tales como el video, no solo porque posibilitan la representación de otras subjetividades sino también porque, al ser relativamente nuevos, están desprovistos de la carga que supone una tradición de cientos de años protagonizada casi exclusivamente por figuras masculinas –tal como vendría a ser el caso de la pintura. Y así podríamos seguir largamente.

Por fortuna ha ido creciendo cada vez más el interés por conocer e investigar su obra y labor, lo cual ha permitido apreciar y entender tanto estos como otros valiosos aportes, realizados no solo en el último tiempo sino también en espacios y periodos más remotos. En Europa Oriental, por dar un ejemplo, fueron las emperatrices y no los emperadores las que defendieron en el siglo VIII el uso de las imágenes, y a lo largo de la historia del misticismo y la visualidad, tal como señala Michelle Camille, han sido las religiosas y no los religiosos las que han tenido alucinantes visiones que hasta el día de hoy siguen siendo estudiadas. De todas formas queda todavía mucho por hacer en lo que respecta al rol de la mujer en el arte, tanto en términos de investigación como de curatoría, y eso claramente debería ir mucho más allá de la mera inclusión numérica.

 

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