Cien actividades, 140 personas expositoras y casi 2.600 asistentes, entre público presencial y audiencia en YouTube, marcaron la II Semana de la Inteligencia Artificial de la Universidad Alberto Hurtado, que se realizó entre el 26 y el 30 de octubre en el Campus Patrimonial bajo el lema “Magnificar la humanidad: colaborar por una IA para el bien común”.
La ceremonia de cierre reconoció a los cuatro equipos de la hackatón, entregó el premio al proyecto Sinergia 360 y presentó la hoja de ruta de la universidad para la formación en un contexto donde el estudiantado usa la IA dentro y fuera del aula. La Semana contó con la ACHS como partner institucional, Google como partner colaborador, e Innovación de El Mercurio y Cooperativa como media partners.
Una semana en cifras
El rector Cristián del Campo SJ detalló el balance: 49 conferencias, 20 paneles, 30 talleres, una hackatón, cerca de 12.000 visualizaciones en YouTube y una evaluación de 4,8 sobre 5 por parte del público asistente. Antes del inicio, más de 1.200 personas se inscribieron en las actividades. Además, 181 estudiantes de 24 carreras completaron las horas necesarias para certificar su participación.
Para el rector, el valor de esta II Semana de la IA estuvo en su diversidad. En un mismo día, el programa incluyó un panel sobre quién gobierna la inteligencia artificial, una conversación sobre deepfakes y violencia de género y un taller sobre clases de matemáticas creadas con IA. “Esa amplitud habla mucho de creatividad y habla mucho de la universidad que queremos ser, que tenga espacio para distintas perspectivas, experiencias y disciplinas, y para que podamos dialogar”, afirmó.
Además, el rector vinculó ese espíritu con la encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV: “Trae la postura de la Iglesia sobre un tema social muy relevante, pero también una invitación a conversar, y eso es lo que en esta universidad hemos hecho, en especial en esta semana”.
Sinergia 360 ganó la hackatón interdisciplinaria
La hackatón se realizó el martes 27 de octubre junto a la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS). Equipos de distintas carreras asumieron el desafío de crear soluciones con inteligencia artificial para la salud y el bienestar de las y los trabajadores, con prototipos funcionales, presupuestos y propuestas para problemas reales. El jurado consideró, entre otros criterios, la presentación de un prototipo demostrable.
El equipo ganador, Sinergia 360, creó un prototipo de pausas lúdicas para promover el bienestar durante la jornada laboral. Lo integran Valentina Riquelme, de Ingeniería Civil Industrial, y Francisca Meneses y Tomás Cabello, de Pedagogía en Matemática. El equipo recibió un premio de $300.000 de manos del rector Cristián del Campo SJ; de Sebastián Viteri, jefe de IA y Machine Learning de la ACHS, y de Javier Villanueva, director del Centro Tecnológico U-Campus.
Los otros tres equipos participantes fueron:
- Aeris, integrado por Mateo Sánchez, de Ingeniería Civil Informática, y Génesis Rebolledo y Esteban Polanco, de Ingeniería Comercial. Su prototipo, inspirado en los sistemas de planificación y simulación de vuelos de la NASA, monitorea la carga laboral, el estrés y el desgaste mental para anticipar dificultades antes de que se conviertan en problemas.
- Turno Sano, integrado por Francisco Olade, Vicente Iturriaga y Tomás Polador, de Ingeniería Civil Plan Común, y Colomba Morales, de Pedagogía en Inglés. Diseñaron una solución para monitorear la salud mental del personal de salud, identificar señales de estrés e insomnio y detectar desequilibrios en las cargas de trabajo.
- Vigía, integrado por Aileen Gómez y Agustín Acevedo, de Derecho, y Diego Guerrero, de Ingeniería Civil Plan Común. Su prototipo educa sobre ciberseguridad y busca reducir el estrés ante correos maliciosos, en el contexto de la Ley de Protección de Datos Personales.
La entrega de reconocimientos estuvo a cargo de la vicerrectora de Investigación e Innovación, Aisén Etcheverry; del vicerrector de Identidad y Vinculación, Cristóbal Madero SJ, y del académico de la Facultad de Ingeniería, Cristóbal Arrieta, organizador de la hackatón.
La mirada de la ACHS
Sebastián Viteri, jefe de IA y Machine Learning de la ACHS, destacó que la discusión sobre el bienestar de las personas, presente desde la primera versión de la Semana de la IA, hoy ocupa un lugar mayor en el debate público. “Hay que pensar y actuar mucho, porque es una transformación: o nos transforma o la transformamos, y tenemos que llevarla al servicio de las personas”, aseguró.
Viteri recordó que una de cada cuatro personas declara estrés por la incertidumbre que generan estos cambios, una cifra que la directora de Estudios de la ACHS, Isabel Contrucci, presentó en su conferencia del martes 27 de octubre. Sobre la hackatón, valoró que los equipos pusieran “a la persona en el centro” y que consideraran no solo las dificultades técnicas, sino también las de derecho y uso de datos: “Con quién comparto esto, hasta dónde puedo llegar y dónde no puedo seguir para proteger a la persona”.
A la ceremonia asistieron también Sandro Solari, integrante del directorio de la ACHS, junto a autoridades, decanas, decanos, académicos, académicas, estudiantes y representantes de la Federación de Estudiantes.
¿Cuál es el rol de una universidad en tiempos de inteligencia artificial?
La vicerrectora Académica, Antonia Larrain, a quien el rector reconoció como autora intelectual de la Semana, comparó esta versión con la primera: “El año pasado fue una discusión muy inicial, de identificarnos, de encontrarnos. Este año las discusiones han sido más específicas, más diversas”.
Para la autoridad, la universidad no puede quedar al margen: “La universidad es un lugar del conocimiento y la inteligencia artificial es una tecnología del conocimiento. Nos interpela de forma directa. Ya sea para reafirmar, para cambiar, para lo que sea, no nos puede pasar por el lado”.
A partir de una pregunta que planteó Richard Wood, de University of Southern California, el mismo viernes 30 de octubre en la mañana, sobre el rol de una universidad católica y jesuita en tiempos de IA, la vicerrectora propuso algunas tareas: cultivar y custodiar la cultura como bien público, producir conocimiento sobre los efectos de la IA, formar personas con agencia, contribuir a la reconversión laboral y cuidar el mundo del trabajo. “El trabajo nos humaniza, nos dignifica, constituye nuestros imaginarios y organiza nuestros deseos. Tenemos que cuidarlo”, sostuvo.
La vicerrectora Larrain definió el aporte de la Semana como un espacio de articulación con empresas, Estado, organizaciones sociales y escuelas: “No es ‘nuestro’ pensamiento. Hemos sido un espacio para que el pensamiento se articule”.
Política de IA y nuevos espacios de innovación
Antonia Larrain informó que la Universidad avanza en el borrador de Política de Inteligencia Artificial que surgió tras la primera Semana y que espera su aprobación pronto: “No es solo una política centrada en regular y controlar. Es una política para regular, pero también para promover disposiciones de autorregulación”, explicó. La propuesta contempla una comisión de transformación digital que velará por su implementación.
Además, anunció otras iniciativas: el uso de IA para el acompañamiento estudiantil y la retención; un espacio extracurricular, impulsado por la Vicerrectoría de Investigación e Innovación y la Facultad de Ingeniería, para que estudiantes de distintas disciplinas creen tecnologías para el bien común; y un laboratorio de humanidades digitales, realidad virtual y prototipado en el campus Los Leones.
Un marco para una educación resiliente a la IA
El cierre de la jornada estuvo dedicado al “Marco para una educación resiliente a la inteligencia artificial”, que la vicerrectora presentó como una invitación a cada carrera y programa de pregrado y postgrado.
¿Qué es una educación resiliente a la IA? Aquella capaz de producir evidencia válida sobre el aprendizaje y de formar personas con agencia intelectual, aun cuando el estudiantado usa inteligencia artificial, aseguró. “Las y los estudiantes aprenden mucho más allá de nuestras clases: en YouTube, con ChatGPT. Y está bien. Pero la universidad tiene que certificar las competencias, y tenemos que asegurar que las que nuestros estudiantes tienen al egresar sean las que decimos que tienen”.
El Marco propone ocho principios con un mismo ánimo: “En vez de vigilar, preocupémonos de la validez”. Larrain, psicóloga de profesión, explicó que la prohibición sin rediseño incentiva el engaño y obliga a montar sistemas de vigilancia. Como ejemplo, citó la PAES: “Está diseñada para que eso no se dé, no para vigilar después si copiaste”. Entre los principios mencionó la mirada de programa formativo, la evidencia de aprendizaje de distinto tipo y multicanal, la equidad y accesibilidad, y la proporcionalidad, para no sobrecargar al estudiantado. Cuatro ejes de trabajo:
- Gestión: cada programa deberá contar con un mapa de aseguramiento de los logros de aprendizaje, que identifique los espacios clave para el perfil de egreso, y cruzarlo con un mapa de usos permitidos de IA. A ello se suma un monitoreo más ágil de las transformaciones del mundo del trabajo. “No podemos esperar una encuesta cada cuatro años a los empleadores”, advirtió.
- Evaluaciones resilientes: la prioridad son las evaluaciones de perfil intermedio y final, junto a las prácticas profesionales, con especial atención a la educación online asincrónica. “No hay recetas. Vamos a tener que pensar caso a caso cuál es el logro de aprendizaje que necesito y cómo lo aseguro”.
- Formación docente: capacitación y espacios para compartir experiencias, como los que ofreció la Semana, cuyas sesiones están disponibles en YouTube.
- Formación de estudiantes: la incorporación de la tecnología y la IA en los planes de estudio, a partir de un perfil de logro de aprendizaje desarrollado con la Facultad de Ingeniería, y la formación en el uso de la IA propio de cada profesión.
La vicerrectora Larrain cerró con un llamado a la comunidad: “Es una responsabilidad con la sociedad asegurar que las personas que formamos sean capaces de hacer lo que decimos que hacen. Cada carrera o programa está llamado a diseñarlo, pero ojalá en un marco de agencia y de resiliencia, y no de vigilancia”.