Fuente: Duna
¿Qué relación existe entre la Franja del No, el Iceberg de Sevilla y la polémica obra de Simón Bolívar de Juan Dávila? Esa es una de las preguntas que aborda Sebastián Vidal, académico de la Universidad Alberto Hurtado y director del Magíster en Estudios de la Imagen, en su libro Fronteras Visuales de la Transición. Arte, Publicidad y Cultura de Medios en el retorno a la democracia en Chile.
En entrevista con Radio Duna, el historiador del arte explicó que la investigación surgió durante su doctorado en la Universidad de Texas en Austin y busca ampliar la mirada sobre las artes visuales durante la transición democrática.
“Me interesaba descentrar un poco el ámbito muy específico de las artes visuales y llevarlo a una cosa más expansiva porque habían antecedentes claros que en las mismas obras se veían efectos que se producían en el fenómeno tanto cultural como también medial“, señaló.
El libro propone que el arte no puede entenderse aislado de la publicidad, la televisión o los medios de comunicación. Uno de los ejemplos que desarrolla es la Franja del No, donde identificó que varios de sus realizadores provenían del videoarte y trasladaron a la campaña recursos visuales que ya venían explorando en sus obras.
“Muchas de las piezas que después se mostraron en la Franja del No compatibilizaban elementos formales (…) que se experimentaron primero en videoarte y después pasaron a la Franja del No“, explicó.
Otro de los casos analizados es el emblemático Iceberg de Chile presentado en la Expo Sevilla de 1992. Vidal sostuvo que el proyecto buscaba proyectar una imagen moderna del país y que su impacto trascendió el evento, inspirando posteriormente obras, novelas, películas e intervenciones artísticas.
La investigación concluye con el análisis de la llamada Escuela de Santiago y la controversia internacional provocada por la imagen de Simón Bolívar realizada por Juan Dávila, un episodio que, a juicio del académico, demuestra la capacidad del arte para tensionar las convenciones sociales y culturales.
Consultado sobre el papel del arte en la sociedad, Vidal sostuvo que su función no es producir cambios inmediatos, sino abrir espacios de reflexión.
“Mi percepción es que el arte es un activador, es un dispositivo que en cierto punto activa algo en la sociedad, nos motiva a pensar un fenómeno, un problema, y eso puede incomodar muchas veces“, afirmó.
En esa línea, agregó que el arte que más le interesa es aquel que interpela al público y genera discusión.
“Si el arte no incomoda o no genera una reacción dentro de la sociedad, para mí es más bien decorativo“, concluyó.
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