Un 30 % de las personas desocupadas en Chile declara problemas de salud mental. Entre quienes tienen trabajo, la cifra baja a 13 %. Con esa brecha como punto de partida, Isabel Contrucci, directora de Estudios de la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS), planteó en la conferencia “Salud mental y futuro del trabajo” una pregunta que excede al mundo de la empresa: qué debe hacer el país para que la inteligencia artificial no deje fuera del empleo, y de su efecto protector, a quienes hoy trabajan o buscan hacerlo.
¿Qué tareas automatiza primero la inteligencia artificial?
Contrucci distingue dos capas. La primera agrupa las tareas rutinarias y codificables, que la IA generativa ya realiza. La segunda reúne las tareas que la tecnología complementa, bajo el criterio de una persona que define el encargo y revisa el resultado.
Mencionó un estudio en conjunto con la Universidad Diego Portales que identificó las ocupaciones con mayor riesgo de automatización: las labores administrativas, de secretaría y de ventas, entre otras. Al comparar 2020 con 2024, varias ya registran menos personas dedicadas a ellas, aun frente al año de la pandemia, cuando el empleo tocó su punto más bajo.
¿Cómo se relacionan el empleo y la salud mental?
El trabajo entrega ingresos, rutina y pertenencia, y también propósito, identidad, aprendizaje y contribución. El Termómetro de la Salud Mental, estudio que sigue a las mismas personas a lo largo del tiempo, respalda esa idea: las personas desocupadas presentan más depresión, ansiedad y soledad que las ocupadas, con brechas amplias en todos los indicadores.
La última medición sumó un temor nuevo. Por primera vez aparece entre los estresores la posibilidad de que la automatización afecte la estabilidad laboral propia o de la familia. Junto al miedo a perder el empleo, esa inquietud alcanza a cerca de un cuarto de la población.
La salud mental es hoy la primera causa de licencias médicas en Chile y de las enfermedades profesionales que recibe el seguro laboral. A eso se suma un alza sostenida de la violencia en el trabajo por parte de pacientes, clientes o estudiantes.
¿Por qué preocupa la situación de las personas jóvenes?
El desempleo en Chile se mantiene entre 8 % y 10 % hace más de 40 meses. Entre los jóvenes de 15 a 24 años la tasa casi se duplica: cerca de uno de cada cuatro busca trabajo sin encontrarlo, con una brecha mayor en el caso de las mujeres.
Las personas menores de 30 años también reportan más depresión, ansiedad, soledad e insomnio que el promedio nacional y que los grupos de mayor edad. “Hace años, si hubiera apostado, habría dicho que las personas mayores eran las más solas”, admitió Contrucci, pero aseguró que los datos muestran lo contrario.
En la ronda de preguntas surgió un efecto menos visible: las tareas de apoyo que hasta ahora servían de puerta de entrada para profesionales junior son las más fáciles de codificar. Contrucci coincidió en que el reemplazo parte por ahí, aunque no afecta solo a las personas jóvenes.
¿Qué habilidades resisten la automatización?
Pensamiento crítico, creatividad, colaboración y adaptabilidad. Contrucci agrega la empatía, la capacidad de ponerse en el lugar del otro, que la IA no ha logrado replicar.
Aseguró que el orden “primero estudio, después trabajo” ya no describe las trayectorias reales: hoy las personas estudian, trabajan, se reconvierten y vuelven a aprender varias veces en una vida laboral. “No sabemos cuáles van a ser los trabajos del 2030 o del 2040, pero sí sabemos cuáles son las capacidades”, sostuvo.
¿Qué políticas públicas se proponen para el empleo del futuro?
Contrucci presentó parte del trabajo del Consejo Técnico por el Empleo y la Protección Social, convocado por la ACHS, ChileMujeres y la Universidad Diego Portales. Sus 28 integrantes, del mundo gremial, la sociedad civil, la academia y organismos internacionales, sesionaron entre mayo y octubre. Estas son cinco de sus propuestas:
- Microcredenciales: que el sistema laboral reconozca los aprendizajes que una persona acumula después del título.
- Capacitación pensada en la persona trabajadora: incentivos que apunten al empleo que la persona necesitará mañana, y no solo a la necesidad inmediata de la empresa.
- Protección a lo largo de la vida: formación, intermediación y resguardo de ingresos ante un cambio de rubro.
- Alfabetización en IA: un programa masivo y gratuito.
- Protección laboral anticipatoria: herramientas basadas en datos para prever los cambios de los próximos cinco a diez años.
Sobre este último punto, Contrucci señaló una deuda del país: “Somos buenos para reaccionar cuando el problema ocurre”.
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DESAFÍOS A NIVEL PAÍS
Una agenda pública desde la UAH
La conferencia de Contrucci muestra el propósito de la II Semana de la Inteligencia Artificial de la Universidad Alberto Hurtado: llevar la conversación sobre IA desde la técnica hacia las preguntas que el país necesita resolver.
Empleo formal, salud mental, formación continua y protección social son materias que hoy exigen decisiones del Estado, las empresas y las instituciones de educación superior.
Bajo el lema “Magnificar la humanidad: colaborar para el bien común”, la UAH sigue concertando a la academia, el sector privado, la sociedad civil y los medios en su Campus Patrimonial para poner estos temas sobre la mesa.
La II Semana de la Inteligencia Artificial cuenta con la ACHS como partner institucional, Google como partner colaborador y con Innovación de El Mercurio y Cooperativa como media partners.
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