Fuente: El Mostrador
La baja natalidad en Chile no puede abordarse únicamente mediante incentivos económicos. Para Ana Farías, directora del Magíster en Gobierno y Sociedad de la Universidad Alberto Hurtado, el desafío requiere políticas públicas que reduzcan las desigualdades en el cuidado y permitan compatibilizar la vida familiar con el desarrollo laboral y educativo.
La académica sostiene que las mujeres continúan asumiendo la mayor parte de las responsabilidades de cuidado, situación que influye directamente en las decisiones sobre maternidad y paternidad.
A su juicio, avanzar en sistemas integrales de cuidado implica ir más allá de la expansión de las salas cuna e incorporar servicios para niños y niñas mayores, programas extraescolares y redes comunitarias de apoyo.
Farías explica que la efectividad de las medidas pasa por “abordar los costos de oportunidad asociados a tener hijos, especialmente para las mujeres. Esto implica garantizar el acceso universal a servicios de cuidado infantil de alta calidad, fomentar la corresponsabilidad parental, reducir las desigualdades salariales de género y facilitar el acceso asequible a la vivienda. Además, es fundamental crear un entorno laboral flexible y compatible con las necesidades familiares, incluyendo licencias parentales adecuadas y horarios que permitan conciliar la vida profesional y personal”.
Para Farías, solo una estrategia integral permitirá que las personas puedan desarrollar sus proyectos familiares en mejores condiciones y enfrentar los desafíos que plantea el cambio demográfico en Chile.
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