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Inteligencia artificial y humanidad: la reflexión del rector Cristián del Campo SJ en Summit País Digital 2026

El rector de la Universidad Alberto Hurtado, Cristián del Campo SJ, participó en el XIV Summit País Digital 2026 con una reflexión sobre los desafíos éticos de la inteligencia artificial, sus efectos en la educación y la importancia de que el progreso tecnológico no profundice las desigualdades ni deje a nadie atrás.

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En su charla magistral “Seréis como dioses“, el rector de la Universidad Alberto Hurtado abordó los desafíos éticos de la transformación tecnológica, el riesgo de profundizar las desigualdades y la necesidad de construir una educación que aproveche las oportunidades de la inteligencia artificial sin dejar a nadie atrás.

La inteligencia artificial está transformando la manera en que aprendemos, trabajamos y nos relacionamos. Pero, junto con las oportunidades que ofrece, también surgen preguntas sobre sus límites, sus consecuencias y el lugar que ocupan las personas en un mundo cada vez más tecnológico. Desde esta perspectiva, el rector de la Universidad Alberto Hurtado, Cristián del Campo SJ, participó en el XIV Summit País Digital 2026, realizado el martes 6 de octubre en el Hotel W de Santiago.

Durante su charla magistral “Seréis como dioses“, el rector presentó una reflexión ética y humanista sobre el desarrollo tecnológico, tomando como punto de partida algunas imágenes de la tradición cristiana y las reflexiones del Papa León XIV acerca de la dignidad humana en tiempos de inteligencia artificial.

TRES EJES DE LA REFLEXIÓN

01

Dignidad humana

La tecnología al servicio de las personas.

02

Educación

Mejores aprendizajes y oportunidades.

03

Inclusión

Un progreso que no profundice las brechas.

Uno de los ejes de su presentación fue la historia bíblica de la Torre de Babel, que utilizó como una metáfora de las contradicciones del progreso. Así como sus constructores aspiraban a alcanzar el cielo, la sociedad contemporánea desarrolla tecnologías capaces de superar límites que hasta hace poco parecían imposibles. Sin embargo, esa creciente capacidad técnica no garantiza necesariamente una mejor comprensión entre las personas.

“La torre de nuestro tiempo está en los datos, en los algoritmos, en las capacidades de cómputo y de cálculo. Y la pretensión vuelve a aparecer: llegar cada vez más alto, no tener límites”, señaló.

A partir de esta comparación, abordó las tensiones entre el desarrollo tecnológico y ciertas concepciones del progreso humano, particularmente aquellas que consideran la vulnerabilidad, la enfermedad o las limitaciones individuales como defectos que deben ser superados.

Su planteamiento no buscó cuestionar los beneficios de la ciencia, la medicina o la inteligencia artificial, sino abrir una discusión sobre los criterios con que se evalúan esos avances. En una sociedad que otorga creciente importancia a la eficiencia y la productividad, advirtió sobre el peligro de reducir el valor de las personas a su capacidad de rendimiento y de excluir a quienes no responden a esas exigencias.

El desafío de una educación que no deje a nadie atrás

La educación ocupó un lugar central en la intervención del rector, especialmente por las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías para fortalecer los aprendizajes y ampliar las oportunidades de las futuras generaciones.

En este ámbito, planteó que la incorporación de inteligencia artificial debe ir acompañada de una preocupación permanente por las diferencias en las trayectorias educativas, las condiciones de aprendizaje y las oportunidades de acceso al conocimiento.

La posibilidad de personalizar experiencias educativas, mejorar los resultados y desarrollar nuevas herramientas de enseñanza abre un escenario de transformaciones importantes. No obstante, también exige preguntarse cómo evitar que las brechas existentes se profundicen y que quienes enfrentan mayores dificultades queden excluidos de estos avances.

“Tenemos que lograr mejores aprendizajes. Tenemos que conseguir que nuestros niños, niñas y jóvenes puedan aprender más y mejor. Tenemos que ser capaces de medir sus progresos, porque esos avances abren nuevas oportunidades. Pero en ese camino jamás se nos pueden olvidar aquellos que van quedando atrás. Jamás”, sostuvo.

Desde esta mirada, la transformación tecnológica representa una oportunidad para mejorar la educación, siempre que su implementación considere la diversidad de capacidades, necesidades y contextos de quienes aprenden. El desafío, por tanto, no se limita a incorporar nuevas herramientas, sino que también implica reflexionar sobre el tipo de sociedad que se busca construir a través de ellas.

Hacia el cierre de su presentación, el rector retomó la importancia de comprender el progreso como una tarea colectiva, donde la fragilidad y los límites humanos no sean motivos de exclusión, sino una oportunidad para fortalecer los vínculos y la responsabilidad compartida.

“

La humanidad se va a medir en tanto nosotros seamos capaces de incorporar a los más débiles, a los que tienen límites, a los que les cuesta más, a los que están excluidos, para que esta tecnología no importe una doble exclusión”.

Cristián del Campo SJ · Rector UAH

Con una referencia al poeta español León Felipe, el rector concluyó su intervención invitando a pensar el futuro tecnológico desde una responsabilidad común: avanzar no solo con mayor rapidez, sino procurando que todas las personas puedan participar de sus beneficios.

REVIVE LA PRESENTACIÓN

Magnifica Humanitas

Revisa la charla magistral del rector Cristián del Campo SJ en Summit País Digital 2026.

Ver charla completa

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